“Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión”, Michel Foucault, publicado originalmente en 1975.

LA BENIGNIDAD DE LAS PENAS

El arte de castigar debe apoyarse, por lo tanto, en toda una tecnología de la representación. La empresa no puede lograrse más que si se inscribe en una mecánica natural.

“Semejante a la gravitación de los cuerpos, una fuerza secreta nos impulsa constantemente hacia nuestro bienestar. Este impulso no sufre otra influencia que la de los obstáculos que las leyes le oponen. Todas las acciones diversas del hombre son los efectos de esta tendencia interna.”

Encontrar para un delito el castigo que conviene es encontrar la desventaja cuya idea sea tal que vuelva definitivamente sin seducción la idea de una acción reprobable.

Arte de las energías que se combaten, arte de las imágenes que se asocian, fabricación de vínculos estables que desafían el tiempo: se trata de constituir unas parejas de representación de valores opuestos, de instaurar diferencias cuantitativas entre las fuerzas presentes, de establecer un juego de signos-obstáculo que puedan someter el movimiento de las fuerzas a una relación de poder.

“Que la idea del suplicio se halle siempre presente en el corazón del hombre débil y domine el sentimiento que le impulsa al crimen.”
Estos signos-obstáculo deben constituir el nuevo arsenal de las penas, del mismo modo que las marcas-vindicta organizaban los antiguos suplicios. Pero para funcionar deben obedecer a varias condiciones.

J. M. Servan, Discours sur l’administration de la justice criminelle, 1767, p. 35.

“10 Anos de Combate à Exploração do Trabalho Infantil em Portugal”

Análisis del texto:

Casa-Nova, María J. & Palmeira, Paula, coords., (2008) 10 anos de combate à exploração do trabalho infantil em Portugal: Minorias. Lisboa: Ministério do Trabalho e da Solidariedade Social (PETI-Programa para Prevençao e Eliminação da Exploração do Trabalho Infantil).

Anderson Alves Ribeiro, Jurista, Experto en Criminologia, Master en Menores e Desprotección y Conflicto Social.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Si no estas prevenido ante los medios de comunicación, te harán amar al opresor y odiar al oprimido” Malcon X, (1925-1965)

 

 

Introducción

El presente trabajo analiza la dinámica que las autoras Maria Jose Casa-Nova y Paula Palmera, expusieran en un trabajo titulado, 10 Anos de combate a exploraçao do trabalho infantil em Portugal, donde recabaran informaciones de una etnia, la gitana, para que fuera usada como método de investigación por parte de las autoras, corroborando con el trabajo infantil, abandono escolar y las condiciones económicas que favorecen.

Además, de trabajaren directamente con las familias que sufre, algún tipo de intervención familiar por parte del Estado, en termos sociales, analizaran el desenvolvimiento de los menores estudiantes, antes y después de iniciaren en el proyecto.

Menester se hace, comentar de manera objetiva el proyecto, que con una iniciativa docente, psicológica, pedagoga y social, trabajadores que al detectar el trabajo infantil como excusa para el abandono escolar, desenvuelven, el PETI, el PIEF, en Portugal, quien lo hace; el Equipa Moveis Multidisciplinares (EMM), que son profesionales de las diversas áreas ya comentadas, que desenvuelven, planean y orientan la inserción del menor en las escuelas.

El papel de los EMM, es parecido lo que llamamos en España de trabajador social, educador social, etc., están en la primera línea de atención a las familias, se vinculan, involucran de manera objetiva, para ayudar las familias que así lo decide.

Las autoras, hicieran un largo recorrido, establecerán un método que vincula el abandono escolar con el trabajo infantil en una etnia que a lo largo de la historia se ve obligada a cambiar, mudanzas que para algunos, favorecen la evolución humana en cuanto condición del ser, y en otro aspecto es negativo, por consecuencia de que la posibilidad que la misma etnia se ve amenazada, por, primero, los menores aprenden otro aspecto de la vida que hasta este momento tenia privado, las chicas, pues, aprenden que ser mujeres no era lo que había dicho, y el segundo lugar, creo que la investigación inicio un proceso que ya no tiene mas vuelta tras.

La investigación de las autoras, en resumen, parece demostrar un antes y un después en lo que se refiere a la etnia de los gitanos, en Portugal ciganos, como se denomina en los países de habla portuguesa, pero que, en general tiene las mismas costumbres que gitanos del mundo.

Argumentación

El precepto básico de la condición humana, en tener estudios o solamente en tener dignidad para vivir, debería ser regla o argumentación básica para que los menores, pertenecerá a la etnia que fuera, para estudiar o al menos tener el derecho asegurado.

Al contrario de la investigación que nos concierne argumentar en el presente trabajo, nos elucida el momento mágico, por así decir, cuando el menor esta en aula o estudiando, algo que se nota en líneas empíricas de la investigación a respecto de la evolución que las autoras se molestaran en narrar y explicar.

Una de las características básicas de la investigación fue la connotación que las familias tiene y hace valer en sus menores, la familia como medio de progreso individual del menor, es el ser humano en perfecto aprendiza do, determina y marca los pazos que van a seguir, ya son determinados antes mismo de nascer, “se nasce niño pues me ayudara en al trabajo, se nasce niña pues, a cuidar de la casa y de los hermanos menores etc.…”

Se evidencio mucho al respecto, las familias y sus orígenes, la determinación, como ya comentado, el parecer desfavorable de los padres en relación al menor seguir estudiando, nos parece algo incomprensible de permitir en días actuales, o no somos capaces de entender la temática que podría sugerir tal argumentación.

La lucha por la supervivencia es tenaz, es tenue, y pasa por una línea muy flaca, una línea delgada de la cual, el menor, esta en el medio, elegir la familia y sufrir las consecuencias que acarrearía en volver a estudiar, parece surrealista, pero el menor, y así fue detectado en la investigación, que al cabo de año abandona la escuela con edades no comprensible.

Se detecta que el menor esta trabajando, aquí entra una segunda parte de la labor de la investigación, el abandono de la escuela por el trabajo infantil, sea en tiendas en los mercados o bien con tareas en la casa.

Además, la investigación, me inclino a decir, una de las mas positivas, nos orienta que el trabajo no es fácil, la intervención familiar, por así decir, no es de todo positivo, en se tratando de etnia diferentes con argumentaciones y escusas diferentes de lo habitual parece y resulta, en la lectura, que la dificultad parece ser doblada.

La realidad de esas familias son distintas, son una etnia que tienes sus orígenes tiene sus argumentaciones en relación al tema ora investigado, y por consecuencia, hábitos de los cuales, otras familias podría ver como algo raro o bien diagnosticado como algo terrible para los menores.

A partir de la investigación de campo, la fase empírica, nos orienta que el valor económico de las ayudas no es de todo determinante en la hora de que se ve obligados, la familia, en decidir se el menor sigue estudiando o no, parece ser, así me dio la impresión, que el menor hace un labor de conciencia en sus padres que acaban cediendo la petición del menor, en seguir estudiando.

La orientación socio económica no marca un antes y un después en sus vidas, en relación al menor seguir estudiando o no, parece ser que sus costumbres no son cuestionables, a respecto del tema, o sea, estudiar lo básico lo mas rápido posible y cuanto antes salir del ámbito educacional para empezar la vida laboral con la familia y en el mismo negocio de la familia.

Haciendo una comparativa, en métodos y países, según se nota en la investigación de las autoras, comentar que el proyecto por si mismo ya es un vencedor, entra en las vidas de los menores como un salvador, todos quieren conocimiento, los menores aun mas, las familias de etnia gitana, creo entender, acaban por entender la faceta de estudiar y cambiar el futuro, pero seria pedir mucho que cambiara el concepto que tiene ellos del mundo.

Por una parte se entiende, por que, abrir la mente no es de todo fácil podría ser peligroso, tener conocimiento y saber usarlo es una cosa totalmente distinta de detener el conocimiento.

Con todo lo expuesto en la investigación, sobre todo en la parte empírica, cuando los profesores y demás profesionales narran sus experiencias, queda bastante claro, que a educación podría ser diferente de lo habitual, de los programas que las escuelas ofrecen en días actuales, hicieran un labor social cuando detectaran que el trabajo infantil y el abandono escolar tenia referencia en la etnia que fuera investigada, pero se dieron cuenta que las escuelas “normales” no era lo “suficientemente” clara o objetiva para tratar de menores con valores diferentes o bien urgencias diferenciadas de lo cotidiano.

Cabe destacar el ejemplo de los menores con conductas antisociales, los menores infractores los inmigrantes que acaban de llegar o bien un colectivo de menores que no se adaptan al sistema que ya perdura 200 años, quiero pensar que es demasiado tiempo… Son menores que necesitan un respaldo alternativo, conjunto de normas alternativas, sistema alternativo para un supuesto real y alternativo, ya esta aquí, ya llegaran, eses menores especiales ya están en nuestros hogares, ahora el sistema debería cambiar para que tengan la atención que se merece.

Concluyendo con todo, y sumando a la investigación de las autoras, menester se hace pensar que una educación obsoleta pasa por las manos de educadores que se ven obligados a desplegar argumentaciones diferentes todos los días para animar el progreso del menor en aula.

Que el sistema de educación ya esta fallido, no ejerce mas de eje principal para la conducta humana social, moral y ética, no forma mas personas de bien para el futuro, los padres se ven desbordados para educar a sus hijos que ya tiene otras necesidades.

Por fin, los políticos que no entienden el sistema educacional, no entiende las minorías, los desiguales, los menores que necesitan algo mas y real, y no entiende las peticiones del pueblo que clama mas políticas sociales, no quieren solamente el dinero, que es importante, pero que lo necesario seria una política de conjunto, de iguales de manera igualitaria para tratar y cuidar la minoría, acoplar, integrar, fomentar conocimiento para las minorías, impartir caminos, orientar hacia lo aprendiza do real y alternativo.

“Educar la mente sin educar el corazón no es educar en absoluto” Aristoteles.

 

“A infancia tem valor, nao tanto como periodo de adestramento, mas como periodo que se pode experimentar livremente aquela maravilhosa sensaçao de sermos nos proprios, que predispoe a aceitar melhor as inevitaveis limitaçoes da vida adulta” Biasutti.

 

“Seria en verdad una actitud ingenua esperar que las clases dominantes desarrollasen una forma de educación que permitiesen que las clases dominadas percibir la injusticias sociales en forma critica” Paulo Freire.

 

Bibliografía

 

 

Casa-Nova, María J. & Palmeira, Paula, coords., (2008) 10 anos de combate à exploração do trabalho infantil em Portugal: Minorias. Lisboa: Ministério do Trabalho e da Solidariedade Social (PETI-Programa para Prevençao e Eliminação da Exploração do Trabalho Infantil).

http://www.educacionprohibida.com

http://blog.reevo.org

http://reevo.org/articulos/autonomia/

https://www.youtube.com/watch?v=reOEnY8jkjo&list=WL&index=17

https://www.youtube.com/watch?v=MtWzYn7_Ur8&list=WL&index=13

https://www.youtube.com/watch?v=HX6P6P3x1Qg&list=WL&index=6

Entrevista con la psicóloga señora Maria Sierra Abraim, coordinadora en Benestar Social Área Infancia e Familia, Concello de Vigo, en 10/03/2015.

Educación y castigo: El llamado “derecho de corrección”.

 Educación y castigo: El llamado “derecho de corrección”.

Anderson Alves Ribeiro, http://www.criminologiainvestigativa.wordpress.com

Borja Lorenzo Prieto, ailofdisgame@hotmail.com 

 

Resumen: En el presente trabajo se intentó averiguar las reales condiciones del derecho de corrección que se propone en el ordenamiento jurídico nacional, además de las reales sentencias que juzgan estos casos en la vida ordinaria. La realidad del texto legal supra comentado y las sentencias, no corroboran con la realidad efectiva de las personas, un derecho/deber de los padres, en vía jurídica se mezclan con el supuesto derecho/deber del menor. Creemos que el legislador, intento crear un vínculo positivo entre las dos versiones del derecho, pero que no logro entender la dinámica de la realidad familiar, deseamos todos que el derecho consuetudinario obre mejoras y el bon censo de las personas en juego construyan el derecho familiar con base en el amor.

Palabras clave: Derecho de corrección, menor, maltrato físico, familia, hijos, violencia ámbito familiar, exclusión de la punibilidad, cumplimiento de un deber.

Introducción.

El derecho de corrección de los padres sobre los hijos ha evolucionado considerablemente en los últimos años, han existido diversas reformas legislativas. La titularidad de la patria potestad, tiene como fin principal proteger a los menores desde el momento del nacimiento hasta que alcanzan plena capacidad de obrar, añadiendo el hecho de no perjudicar al embrión durante la gestación del mismo, ya sea por malos hábitos, consumo de sustancias toxicas y demás situaciones que pudieran alterar el desarrollo del embrión.

La persona o personas que ostenten la patria potestad deberán, según el Art. 154. 1 CC  “velar por sus hijos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral… los padres podrán, en el ejercicio de su potestad, recabar el auxilio de la autoridad”.

El hecho de corregir a un menor o persona, por norma general, implica cierto grado de violencia por parte de la persona que desea erradicar una actitud. Esta violencia no tiene por qué ser física directamente, sino que, se toman como algo normal las medidas de coacción (prohibir conectarse al ordenador), detención  ilegal (encerrarle en su habitación), tipificadas formalmente en el código penal, según los arts. 172, 620.2, 163 y 165. Claro está que en el CP también se verán reflejadas conductas físicas; de lesión o de maltrato de obra en los arts 147, 617.1 y 617.2.

Según el art. 20.7 CP se entiende que te exime el hecho de  si se estuviese cumpliendo un deber o ejercicio legítimo, como en este caso es el de educar, de la forma más conveniente posible.

Debemos entender el contenido del derecho de corrección y su mecanismo, para permitir comprender que los padres cumplan con sus responsabilidades de formar y educar adecuadamente a sus hijos, buscando siempre su bienestar y el respeto a su integridad física y moral.

       I.            Objeto del derecho de corrección.

Dentro del derecho de corrección diferenciamos por un lado los menores de edad no emancipados sujetos a la patria potestad, y por otro lado los sujetos activos, los padres, que ejercen la patria potestad, está fundada en una relación de filiación, cualquiera que sea su naturaleza (matrimonial, no matrimonial o adoptiva) más que un poder es una función establecida en beneficio de los hijos menores, ejercida por ambos progenitores de forma simultánea, cuyo contenido está formado más por deberes que por derechos.

La patria potestad tiene carácter social, transciende del ámbito privado y hace que su ejercicio se constituya en obligatorio, imprescriptible y con un carácter irrenunciable.

Los actos de violencia suelen dirigirse hacia las personas más vulnerables del entorno familiar. Los especialistas de la materia hacen referencia a tres grupos de víctimas bien diferenciadas: la mujer, el menor y el anciano. Estos tres grupos tienen protección penal mediante el artículo 153 CP, que señala como sujetos pasivos a “quien sea o haya sido su cónyuge o persona que esté o haya estado ligado de forma estable por análoga relación de afectividad, hijos propios o del cónyuge o conviviente, pupilos, ascendientes o incapaces que convivan o que se hallen sujetos a la potestad, tutela, curatela, acogimiento o guarda de hecho”.

Sin embargo, antes de abordar la relación entre el delito de violencia familiar y el derecho de corrección es preciso determinar si los diferentes actos aislados de violencia, bofetadas, azotes, amenazas, coacciones, que integran la nota de violencia habitual pueden estar amparados por el derecho de corrección.

Por tanto, en primer lugar, hay que adoptar una posición respecto a la justificación de un sólo acto de violencia para, posteriormente, determinar si es posible justificar el conjunto de esos actos, es decir, si el delito de malos tratos habituales en el ámbito familiar pudiese, en algunos casos, estar amparado por el derecho de corrección.

    II.            Límites del derecho de corrección.

Existen diferentes redacciones del Código Civil español, por lo tanto diferentes acordes entre la doctrina y juristas, entre los psicólogos y educadores sociales, que en un primer entendimiento, el artículo 154 reconocía a los sujetos pasivos “la facultad de corrección y de castigo dentro del ejercicio de la patria potestad”.

El derogado artículo 154 en su último párrafo establecía que los padres, en el ejercicio de su potestad podrán “corregir razonablemente y moderadamente a sus hijos” discrepando con algunos ordenamientos.

El entendimiento mayoritario era que tratar a los hijos con dureza excesiva supone un abuso o un exceso del derecho de corrección y que dicha actitud provocaría la privación de la patria potestad, por ser contrario a la concepción que recoge el Código Civil.

El artículo supra citado fue modificado por la Ley 54/2007, de Adopción Internacional, dejando la redacción de la siguiente manera “Los padres podrán, en el ejercicio de su potestad, recabar el auxilio de la autoridad” eliminando de esta forma, las contradicciones con el artículo 19 de la Convención sobre los Derechos del Niño.

Nos cabe el entendimiento que antes la ley no daba protección a los padres en el sentido de que la violencia está amparada por un derecho de la patria potestad, no se legitimaba una agresión de un padre a un hijo, al igual que tampoco se hace ahora, pero que una corrección mediante un azote sea constitutivo de un delito de violencia domestica regulado en el artículo 153.2 Código Penal, es algo que la actual ley intenta dirimir.

Se cuestiona, aquí en el presente trabajo, conforme al art. 154 CC, que los padres tienen un derecho de corrección hacia sus hijos, encontrándose este en conexión con el deber de los menores en obedecer a sus padres recogido en el art. 155 CC.

Un planteamiento o bien algunas preguntas que el derecho actual debería responder, son, ¿Cuál debería ser el límite de corrección de los progenitores o tutores respecto de sus descendientes o personas tuteladas? ¿Existe en el ámbito de la patria potestad algún límite en cuanto al derecho de corrección? ¿Hasta qué punto el llamado derecho de corrección de los padres sobre sus hijos puede justificar una conducta? ¿Cuál es el punto de conexión entre el defecto y el exceso en la corrección de los menores? ¿Qué conductas son merecedoras de unas sanciones penales y cuáles no?

En sentencias que se publican en relación a ese contenido, no son pocas, y que aquí hago un paréntesis, para declarar que si existen sentencias, existen casos de violencia que salen a la luz deseando el amparo de la justicia, y algunas sentencias les exponemos a continuación.

Cabe destacar el ámbito penal, la L.O. 11/2003, reforma el Código Penal, elevando a delito lo que anteriormente se consideraba falta en cuanto al derecho de corrección dentro del ámbito familiar.

Posteriormente, la L.O. 1/2004, de medidas de protección integral contra la violencia de género, introduce una modificación dándole la actual regulación al art. 153 CP.

Tanto la doctrina como la jurisprudencia penal, antes de las reformas en materia de violencia doméstica, consideraban que el derecho de corrección no era aplicable al delito de violencia habitual, en el ámbito doméstico o familiar, recogido en el antiguo art. 153 C.P. y actual art. 173 del mismo, por tanto, la violencia habitual quedaba fuera del ámbito del “derecho de corrección”, ya que no persigue ninguna finalidad educativa.

El cambio en algunos aspectos de la ley o la no intervención del Derecho Penal puede fundamentarse de dos maneras distintas: como un problema que afecta a la tipicidad o como un problema que afecta a la antijuridicidad.

En efecto, para un sector de la doctrina algunas de esas lesiones son de tan escasa entidad que carecen de la mínima “significación social” para afectar al bien jurídico. Por tanto, para ese sector doctrinal, esas conductas paternas se excluirían del tipo en base al principio de insignificancia, ya que “la causa de exclusión del injusto penal que supone el privilegio educativo-corrector de los padres es la que mejor se ajusta a la considerable disminución del injusto de las conductas en casos de un castigo corporal moderado por un motivo fundado y con finalidad correctora educativa”.

Esto es, “unas simples bofetadas aisladas propinadas a los hijos, menores o incapaces por los titulares de la patria potestad, tutela o guarda” no supondrían la realización del tipo de malos tratos o de lesión.

Sin embargo, para la mayoría de la doctrina los actos aislados de violencia hacia los hijos con un fin educativo están prohibidos por el ordenamiento jurídico penal, pero pueden estar justificadas por el ejercicio legítimo de un derecho, en particular, por el derecho de corrección.

Si se utiliza violencia para corregir a los hijos no es posible negar la tipicidad cuando la propia Ley penal ha configurado un tipo que en su totalidad describe una conducta insignificante.

Un simple empujón, un golpe, una patada, o causar erosiones, aunque son conductas insignificantes (bagatelas), son típicas de la falta de lesiones o de malos tratos.

Además, el legislador considera que esa conducta tiene un mayor contenido de injusto si los sujetos (activo-pasivo) son “algunas de las personas a las que se refiere el artículo 153 CP”, ya que prevé una sanción más grave.

En estos casos entendemos que no se puede alegar el principio de insignificancia por las dos razones indicadas, porque el legislador considera que son dignos de protección penal conductas de escasa entidad al tipificar las conductas constitutivas de falta en el Libro III del Código Penal y, además, porque las lesiones causadas a un integrante del núcleo familiar contienen mayor contenido de injusto que las causadas a un extraño.

Por consiguiente, entendemos que alegar el principio de insignificancia para excluir la tipicidad de los daños causados a los hijos cuando son corregidos por sus padres no es acertado.

A nuestro juicio, la cuestión a tratar sería otra, en concreto: habrá que determinar si algunas conductas paternas, lesiones, amenazas, coacciones, malos tratos- constitutivas de infracción penal que se emplean en la corrección de los menores pueden estar justificadas por el ejercicio legítimo de un derecho, esto es, por el derecho de corrección.

Cabe colacionar aquí un argumento que bien explica el expuesto y nos orienta en algunos de los aspectos contradictorios de la ley en cuestión.

El argumento de Miguel Díaz y Garcia Conlledo en su artículo “La corrección de los padres a los hijos: consecuencia jurídico-penales de la reforma del art. 154 del Código Civil”:

“El art. 20.7* CP reconoce expresamente una causa de justificación que exime de pena al “que obre en cumplimiento de un deber o en el ejercicio legítimo de un derecho, oficio o cargo”. Si bien aisladamente se ha defendido la existencia de un deber de corregir a los hijos o, más bien, de un derecho-deber, el proprio tenor del anterior art. 154cc, en que se basaba la existencia de ese deber, o en su caso, derecho de corrección, rezaba “podrán”, lo que no parece indicativo de un deber, sino más bien de una facultad de los padres (así además parecía indicarlo la inicial referencia a deberes y facultades y el contenido de los que se señalan posteriormente). Parece normal además que no se imponga a los padres, pues puede no ser necesario, el deber de acudir a la autoridad o de corregir razonable y moderadamente a sus hijos, si bien es verdad que la facultad se relaciona con el deber de educar a los hijos. En todo caso, parece claro que no existe ni ha existido un deber de corrección violenta.”

No va ser la última vez que iremos citar el autor arriba nombrado, es de importancia sus aportaciones, para el supuesto practico, además de su artículo no hace referencia con estudios corroborados en Alemania y España.

La cuestión no es fácil, tampoco el entendimiento jurídico nos hace más claro, además de que el entendimiento sea mayoritario en el sentido de que la violencia no genera educación, tampoco debe el derecho “quitar” el derecho/deber de los padres en cómo debe ser la educación prestada para sus hijos.

Además de la normal discusión, seguiremos añadiendo datos e informaciones jurídicas para una mejor comprensión.

La división doctrinal era en referencia al art. 617.2 C.P, una parte de la doctrina consideraba que esas conductas estaban amparadas por el derecho de corrección, aplicándose en este sentido el art. 20.7 C.P, “obrar en el ejercicio legítimo de un derecho, oficio o cargo.”

De esta manera, se discutía que la violencia leve llevada a cabo de forma aislada y cuya finalidad era correctiva o bien educar, que debía amparase por el derecho de corrección, atendiendo en todo momento a los métodos utilizados para educar, porque si no, se llegaría a penalizar a los padres por una corrección no constitutiva de delito (eje.: un azote).

Por el contrario, y ahora viene la confusión, otra parte de la doctrina considera que aquellas conductas aisladas constitutivas de falta, (que ahora son crimen), forman parte del ius corrigendi, o el derecho de corrección, porque el sobrepasar los límites al establecidos por ley y la indefensión de los menores, no persigue fines educativos, ya que no es necesario un acto violento para la corrección de sus hijos.

Por tanto, no se aplicaba el art.20.7 C.P, entendiendo en tal sentido, un injustificado ejercicio del derecho de corrección, al considerar que hay un exceso por una falta de proporcionalidad, entre los hechos y los medios utilizados para la obtención de un resultado corrector.

En el caso del ejercicio del derecho de corrección de los padres es imprescindible que el interés superior sea el educativo en detrimento de otros intereses como la integridad o la libertad del hijo o tutelado, ya que si el fin educativo no es superior al que se vulnera no estarán justificadas las acciones típicas realizadas por el padre.

Esto es, no toda finalidad educativa justifica una infracción penal, únicamente cuando la “salvaguardia del correcto e integral desarrollo del menor” sea el interés preponderante.

Como bien describe el autor supra citado:

“En mi opinión, el problema se puede resolver satisfactoriamente acudiendo a la categoría de las causas de exclusión de la tipicidad penal, tal y como las concibe entre nosotros Luzon Peña. Este autor distingue, dentro de las causas de atipicidad en sentido estricto (es decir, aquellas que no incluyen las causas de justificación), aquellas que excluyen ya el tipo indiciario de aquellas otras que excluyen la tipicidad o el injusto penal, que son las que aquí nos interesa.”

Puede parecer o bien, es un poco fuera de lo normal, que leyes de protección del menor, este vinculadas o en constancia shock con los deberes de los padres.

Al parecer el legislador quiso limpiar las manos, por lo menos parece, retirando la parte final del precepto legal en discusión, para lograr que la violencia se detuviera.

Además se hacerlo, la retirada del precepto legal, adiciono al mismo, una parte que dejaría en el “aire” el entendimiento ajeno, o jurídico, como debería los padres educar sus hijos y como debería entender los juristas las acciones de educar con o sin violencia de los padres a los hijos.

El autor del artículo supra citado nos brinda con una ilustración de su texto, que nos enriquece el entendimiento, veamos:

“Pues bien, precisamente creo que lo que concurre en los supuestos de corrección violenta razonable y moderada es precisamente una causa de exclusión de la tipicidad. Enseguida veremos cuál y por qué. De este modo la conducta violenta corretora será (civilmente) antijurídica, pero no constituirá delito, con lo que se consigue la que parece ser la política deseable en la materia: se envía el mensaje de que están prohibida legalmente la violencia en la educación y, por lo tanto, debe realizarse una educación sin violencia, pero, a la vez, no se criminalizan en exceso las relaciones familiares.”

En otras palabras, educar si, pegar no, pero que se tiene que pegar, vale, pero no te pase, te estaremos vigilando…creo que es ese el mensaje del legislador que no supo lidiar con la contienda y paso la responsabilidad para lo judiciario al interpretar la norma, a os padres el deber de educar sin violencia, o moderada, y así estar, el Estado en contento con las políticas exteriores de carácter internacional.

Otra autora que nos ayudara en el presente trabajo, Carolina Bolea, en su artículo, “En los límites del derecho penal frente a la violencia doméstica y de género”, nos orienta en el sentido que el legislador o pretendió con la nueva aplicación del precepto legal en discusión, veamos.

“Todo ello nos lleva directamente a la cuestión de la discriminación positiva. En términos generales la discriminación positiva es adecuada cuando se trata de políticas dirigidas a mejorar la calidad de vida de grupos desfavorecidos. Se trata de intentar igualar la situación de quien está en desventaja. Ahora bien, en la ley integral se contienen medidas que comportan directamente un perjuicio para los hombres. En el ámbito de la justicia, y del derecho penal, no hay desequilibrio, de manera que cualquier medida que tienda a favorecer a un grupo de personas, supone el prejuicio directo para los que queden fuera. No es discriminación positiva sino una medida irrazonable la de castigar más idénticos comportamientos si el hombre es quien los realiza. E igualmente irrazonable es crear juzgados solo para mujeres, es decir, de cuantas ventajas no pueden beneficiarse los hombres pese a que se hallen en la misma situación objetiva.”

Es muy importante resaltar que la autora en su artículo expone una relación de violencia de genero realizada por hombre en relación a  la mujer y las cuestiones del hijo no se ve reflejada en lo narrado arriba, no en tanto es de curiosa labor que la justicia, como describe, es para todos y su “intención” es amparar a grupos más necesitados.

La jurisprudencia penal, posterior a la reformas del Código Penal, ha continuado entendiendo que no procede la causa de justificación del derecho de corrección, si hay lesiones, si se golpea con algún objeto, si existe una primera intervención médica, si no persigue el ánimo de corregir o educar, así como si hay desproporción o extralimitación.

La doctrina, casi de forma unánime, ha entendido que la corrección es un derecho-deber ligado al derecho-deber de educación. Es por ello, que los padres tienen que tener instrumentos y apoyos jurídicos para cumplir sus deberes y ejercitar sus derechos.

 III.            Ambigüedad del derecho de corrección.

Se reconoce cierta autoridad para criar a un hijo sin una interferencia inapropiada del uso de la fuerza, violencia, o aquella decisión o acción del padre que implique un riesgo en el niño.

De alguna manera, con las reformas civiles y penales lo que se ha intentado hacer es eliminar el derecho de corrección, no justificarlo para que no existan consecuencias jurídicas derivadas de estas actuaciones, y así a los padres se les permita amparase en un posible castigo físico al menor legalmente reconocido, pudiendo encontrarnos con actuaciones en el derecho de corrección que pueden considerarse un ilícito civil, pero ser ajustadas a Derecho en el ámbito penal.

Así mismo resulta difícil concluir que castigos violentos de los padres para los hijos, en virtud de una educación, o bien con la defensa de un derecho amparado por la patria potestad, no sea declarados como crimen, la educación no se fomenta con la violencia.

Como recordaba Rodríguez Devesa, “…este derecho no puede ejercitarse nunca inmoderadamente y no puede por menos de verse una falta de moderación en el hecho de que, a consecuencia de la corrección, la victima padezca una lesión o mutilación.”

Tenemos por tanto, unas normas que si se aplican en sentido estricto producen resultados absurdos o negativos y si no se aplican no se consigue la finalidad deseada por el legislador.

El derecho de corrección puede definirse como el derecho de los padres a castigar moderadamente a sus hijos menores de edad con un fin educativo en el ámbito de la relación familiar. Esta facultad de los padres, dentro de la función de educación, no es ilimitada, ya que debe ejercerse de manera responsable. Para calificar un castigo de moderado o de proporcionado es preciso atender a las normas sociales, culturales, el momento histórico y la edad del menor. Sobre la base de todos estos elementos, a nuestro juicio, las conductas constitutivas de delito nunca podrán tener la consideración de moderadas. Sin embargo, las conductas constitutivas de falta que sean consideradas en nuestro contexto social como medios idóneos para educar son moderados y, por tanto, pueden estar justificadas por el derecho de corrección. De no justificarse estas acciones de carácter leve se llegaría al absurdo de movilizar al Derecho Penal por cada bofetada motivada por un comportamiento incorrecto del menor.

Los actos leves de violencia en el ámbito doméstico realizado por un adulto hacia un menor de edad con un fin educativo, siempre que sean moderados o proporcionados, no pueden tenerse en cuenta para integrar la nota de habitualidad del delito del artículo 153 CP, estarán justificados por el derecho de corrección. Por este motivo, el delito de violencia habitual en el ámbito doméstico estará integrado por todos aquellos actos individuales de violencia sobre un menor de edad que no persigan el fin educativo o que, persiguiendo este fin, no sean moderados ni razonables.

En definitiva, si los actos individuales de violencia no están justificados deben integrar el delito del artículo 153 CP, pues, en este caso, son  acciones u omisiones gratuitas de violencia hacia un menor.

 IV.            ¿Qué dicen los Tribunales?

Una vez que el legislador estatal adopta en 2007 la decisión de suprimir la facultad o derecho de corrección de los padres, legalmente establecida en el artículo 154 del CC, se han reflejado consecuentemente en la jurisprudencia sobre el tema, que apunta a una vía cada vez más restrictiva hacia la violencia contra los menores.

La sentencia de la Audiencia Provincial de Jaén 10/2009, de 22 de enero, estima, queriendo establecer una clara diferenciación entre un acto violento, de escasa relevancia por su insignificancia, de aquellos otros que si tienen o ha de tener repercusión en el ámbito penal, que “…en el caso de autos no se trata de una simple bofetada, sino de varios actos de violencia, que aún motivados por una previa conducta agresiva del menor, dejan incluso huella en su cuerpo, lo que indica el uso de una fuerza superior al mero azote que por su intrascendencia, estimamos, no merecería tal reproche penal..”, continúa la misma sentencia en su FD segundo “…el simple hecho de golpear al niño ya incardina la conducta de la acusada en el tipo penal…los actos de la acusada fueron intencionados y no imprudentes o faltos de cuidado, por más que su objetivo fuera el de reprender al niño su conducta, constituyendo actos de agresión física…” “…En el caso de autos no puede apreciarse la concurrencia de tal eximente (la del artículo 20.7º del CP), pues debe convenirse que la facultad que contenía el artículo 154 in fine del CC hasta la reforma operada en virtud de la Ley 54/2007, de 28 de diciembre de Adopción Internacional que la suprime, se limitaba a la de corregir razonable y moderadamente a los hijos, manteniéndose únicamente la de recabar el auxilio de la autoridad, sin que pueda admitirse que alcanzara el castigo físico ni al uso de la violencia, pues corregir no equivale a agredir, maltratar o golpear.”

En la misma línea, se pronuncian otras sentencias, entre otras la Sentencia 31/2009 de la Audiencia Provincial de Ciudad Real (Sección 2ª) de 23 marzo “el derecho de corrección, que vemos ha sido incluso suprimido como tal derecho en el Código Civil, no autoriza ni alcanza la utilización del castigo físico, sin que el hecho de que en algunos supuestos de insignificancia de la acción, como un cachete o un simple azote o una simple bofetada sin intención alguna de producir un menoscabo físico por su levedad y que no causan lesión propinadas con intención de corregir un comportamiento insolente, violento o agresivo por parte del hijo menor que hace proporcionada tal acción, no merecen reproche penal,…justificándose la absolución en la impunidad del hecho por aplicación del principio de intervención mínima”.

    V.            Perspectiva socioeducativa.

Es muy común haber sido testigos de ciertas situaciones de castigo: la madre que le da una bofetada a su hijo intentando frenar su rabieta porque no le quiere comprar algo, el padre que zarandea a su hija cuando le ha visto pegar a otro niño, el adolescente al que se le “levanta la mano” por contestón.  El cachete o “quitarse la zapatilla” son escenas que, por desgracia, se hace cotidianas en nuestras vidas. Muchas personas de este país aceptan este grado de violencia para conseguir su propio fin de la forma más rápida y eficaz posible, pese a que tras el uso de estos tipos de castigo se pueda encontrar cierto resquemor en uno mismo por haberlo hecho.

Se debe tratar de educar sin violencia, desde el amor. Se sabe que mucha gente ha sufrido castigo físico alguna vez en su vida y no se le nota ningún tipo de trastorno por ello, pero el  riesgo de producir un daño emocional a los niños y niñas nos obliga, como padres y como sociedad, a buscar una alternativa. Es una alternativa basada en el amor, en el afecto, en dar lo mejor de nosotros mismos para que nuestros menores actúen en base a ese afecto. La educación desde la corrección por medio de castigos se ha trasmitido a través de las generaciones, pero eso no la hace válida.

Se puede equiparar esta situación al trato que se les daba a las mujeres hace unos años, que poco a poco este cambiando. Pero ese cambio es responsabilidad de la sociedad. Es esta la que debe de actuar y fundamentar el cambio desde el legislador hasta los ciudadanos, se debe cambiar esta metodología de enseñanza.

Existen variedad de justificaciones por parte de los progenitores/educadores por el cual ejercen este tipo de castigo: porque lo consideran oportuno para la educación de sus hijos, por descargar sus nervios, porque carecen de recursos suficientes para afrontar una situación o de estrategias para conseguir lo que quieren, porque no definen bien las situaciones sociales en las que las emiten, porque no se controlan emocionalmente…

La corrección de los menores por medio de estas medidas produce efectos negativos en el desarrollo de los niños y niñas. Enumerando alguno de ellos, podemos destacar: el daño a su autoestima, generando sensación de minusvalía y promoviendo expectativas negativas respecto a sí mismo; les enseña a ser víctimas. Hoy en día sabemos que no sólo no les hace más fuertes, sino más proclives a convertirse repetidamente en víctimas; la interferencia en sus procesos de aprendizaje y en el desarrollo de su inteligencia, sus sentidos y su emotividad; no aprende a razonar. Al excluir el diálogo y la reflexión, dificulta la capacidad para establecer relaciones causales entre su comportamiento y las consecuencias que de él se derivan; se crean sentimientos de soledad, tristeza y abandono; se cambia su forma de ver la vida, a una visión negativa de los demás y de la sociedad; se dificulta el vínculo paterno filial, lo cual impide la comunicación padres – hijos y daña los vínculos emocionales creados entre ambos; se les crea sentimientos de rabia; y, lo que para nosotros es lo peor, engendra más violencia. Enseña que la violencia es un modo adecuado para resolver los problemas

No solo los menores sufren, si no que en los padres se puede generar alguno de estos sentimientos: ansiedad y culpa, incluso cuando se considera correcta la aplicación de este tipo de castigo; aumenta la probabilidad de que los padres muestren comportamientos violentos en el futuro en otros contextos, con mayor frecuencia y más intensidad; y, aparece una necesidad de justificación ante sí mismo y ante la sociedad.

La familia es el eje principal por la cual se mueve el ser humano y resulta imposible que no existan efectos negativos en la sociedad debido a este tipo de educación, hablamos de que: el castigo físico aumenta y legitima ante las nuevas generaciones el uso de la violencia en la sociedad; genera una doble moral. En la cual a los menores se les puede pegar y a los adultos no; promueve modelos familiares quebrados, sin comunicación entre sus miembros, divididos, no integrados en la sociedad y en conflicto con la igualdad que defiende la democracia; se dificulta la protección de la infancia. Al tolerar estas prácticas, la sociedad queda deslegitimada ante los niños y niñas como un ámbito protector; y, se educan ciudadanos sumisos que han aprendido en sus primeros años de vida que ser víctima es una condición natural.

Educar es un proceso que tiene como objetivo formar a la persona, enseñarle a vivir y a convivir. Para ello, la educación contempla distintos aspectos: adquirir conocimientos, desarrollar valores, participar activamente en la comunidad, adquirir un criterio propio y responsabilizarse de las decisiones y comportamientos personales, enseñar a vivir sanamente, reconocer, comprender y saber expresar  emociones y afectos.

Somos seres sociales y, es por esto que las personas necesitamos disponer de una serie de normas que nos permitan vivir con los demás. Estas normas deben enseñarse desde que nacemos y deben ir fundamentándose con el paso del tiempo. A partir de ellas no sólo se regulan los comportamientos permitidos o censurados sino que se les ofrece a los niños una serie de elementos de contención que les permiten dar estabilidad y coherencia al mundo social en el que viven. Para un niño la figura de los progenitores o educadores son un elemento clave a seguir, con esto nos referimos a que los menores verán como algo “normal” toda aquello que vieron en su casa y si fueron educados mediante castigos psicológicos o físicos vejatorios posiblemente aprenderán de ello y según vayan creciendo utilizaran los mismos comportamientos en su vida, en su día a día.

En ocasiones se piensa que el castigo físico es necesario porque no hay otros procedimientos para generar disciplina, pero se sabe que no es así. Esto es un razonamiento equivocado. Hay  formas de enseñar normas mediante el amor, pero para esto hay que cultivarlo desde dentro, se necesita un mayor grado de paciencia y mejorar la autoestima para evitar caer en la fácil, cómoda y rápida solución que nos puede llegar a dar el castigo físico, sabemos que esto es algo difícil de conseguir y más aún en la sociedad en la que nos movemos en la que se busca el beneficio propio a la mayor brevedad posible, pero no nos damos cuenta de que nos reporta mayor satisfacción aquello por lo que tenemos que luchar para conseguirlo. La instrucción y el diálogo han de ser norma en las relaciones familiares. El educar puede exigir en algunos momentos la corrección, para formar hombres respetuosos, éticos y educados para una sociedad civilizada, pero no a través de la violencia. La solución podría encontrarse en la posibilidad de adoptar medidas alternativas, y así poner fin a la violencia o castigos de los padres mediante intervenciones de apoyo educativo, asesoramiento a familias, etc., y no solamente a través de medidas punitivas.

Una buena y clara reflexión del autor, Miguel Díaz y García Conlledo, en su artículo arriba narrado, nos orienta:

“En todo caso y partiendo de lo deseable de una educación sin violencia, dejo a modo de reflexión final la de si las correcciones violentas moderadas suponen para la educación de los hijos algo más grave que el tan frecuente (aparcamiento) de estos frente al televisor durante horas para que no den lata, o una educación ultra permisiva en que el menor no conoce límites a sus deseos de actuación y de posesión de bienes materiales, con la desaparición de un mínimo principio de autoridad y una filosofía que resalte la necesidad del esfuerzo para educarse.”

 VI.            Conclusión.

Sea cual sea la justificación que se dé al derecho de corrección, los efectos que produce son los mismos. El castigo físico hace daño a todos. La erradicación de este tipo de conducta es una obligación ética, jurídica y social. Enseña desde la perspectiva del miedo y la sumisión, mermando la capacidad de los niños y niñas para crecer como personas autónomas y responsables.

Pegan los hombres y las mujeres, las personas de distintos medios económicos o sociales. Las autoridades religiosas, políticas y judiciales se han mostrado a favor del castigo físico en distintas ocasiones. Esta aceptación social se refleja también en el lenguaje. Todos los idiomas tienen frases como “una torta a tiempo” o “un buen azote” que demuestran que se trata de un recurso que se da generalmente por bueno y no sólo a nivel popular. Los argumentos populares consideran que todos lo hemos vivido y no nos ha pasado nada, considerándolo como algo inherente a determinadas culturas. Ya mencionábamos antes la doble moralidad de que agredir a los adultos se considera un delito, pero hacerlo con los niños y niñas se acepta como un derecho de los padres, como una forma de legitimar su autoridad, de encauzar y “hacer fuertes” a sus hijos.

Afortunadamente, ante el castigo físico basta con la convicción y el compromiso de los padres de una generación para alterar de forma radical este panorama. Por ello es fundamental contar el apoyo de ciudadanos, padres y madres, miembros de asociaciones, ONGs, sindicatos u organizaciones políticas, de la sociedad en general.

La educación es un proceso evolutivo, es un hecho comprobado que desde que los primeros hommo sapiens poblaron la tierra tenían comportamientos violentos entre unos y otros, pero desde aquí creemos que la misma evolución ha de servirnos como justificación de que un cambio es posible. Erradicar la violencia de la televisión y medios de comunicación, en la cual muchas personas pasan las horas atrapados por la pantalla. Crear soluciones de los conflictos mediante la comunicación, sin la necesidad de continuar con las guerras. Nuestra educación es algo que va más allá de lo que podamos pensar, consiste en un cambio global, en donde no existan conflictos armados. Pero hasta entonces… los educadores han de adaptarse a las necesidades y capacidades de los niños y niñas en cada etapa. Entre los educadores y los niños y niñas no se deben establecer relaciones de poder, sino vínculos de respeto y promoción de la autonomía.

Save the children en una de sus campañas para erradicar el castigo físico nos dice:

“En nuestro país, que ha ratificado la Convención en 1990, obligándose a cumplir con lo establecido en la misma, el Código Penal sanciona explícitamente todo tipo de violencia ejercida contra los niños y niñas. Por tanto, se considera que el castigo físico no es legal. El Código Civil, sin embargo, no es lo suficientemente contundente al respecto.  La definición del castigo físico como delito que se encuentra en el Código Penal, es útil, pero no es lo más importante. Con vistas a dar una dimensión más educativa, que permita cambiar hábitos y actitudes, resulta fundamental que el Código Civil contemple la prohibición explícita del uso del castigo físico en la familia.”

La ley tiene en sí misma un efecto educativo, puesto que constituye aquello a lo que todos debemos aspirar, pero también, desde el derecho penal se da cabida a un sistema basado en la violencia, en la coacción. Los jóvenes pueden entender de este sistema, que un conflicto, mediante la violencia institucional puede ser resuelto. Su misión, por tanto, no es sólo castigar, sino educar y prevenir. Tenemos que ser capaces de enseñar desde el respeto y la convivencia. Un cambio en la legislación vigente es siempre fruto de un cambio en las actitudes de la sociedad, pero este cambio en la ley hace más fácil el cambio en las actitudes de todos los miembros de la sociedad.

Acabamos con una conocida cita de Juan Carlos Carmona:

“Si un niño vive con hostilidad, aprende a  pelear.

Si un niño vive con el ridículo, aprende a ser  tímido.

Si un niño vive avergonzado, aprende a  sentirse culpable.

Si un niño vive en la crítica, aprende a  condenar.

Si un niño vive en la tolerancia, aprende a  ser paciente.

Si un niño vive estimulado, aprende a tener  confianza.

Si un niño vive con equidad, aprende a ser  justo.

Si un niño vive en seguridad, aprende a tener  fe.

Si un niño vive con aprobación, aprende a  quererse a sí mismo.

Si un niño vive con aceptación y amistad,

¡aprende a encontrar el amor en el mundo!”

VII.            Bibliografía.

BOLDOVA PASAMAR, M. A: ¿queda algo en el derecho de corrección de los padres a los hijos en el ámbito penal? Revista de Derecho Penal y Criminología, 3ª Época, nº 5 (2011)

BOLEA BARDON, C: En los límites del derecho penal frente a la violencia doméstica y de género. Revista Electrónica de Ciencia Penal y Criminológica. (2007)

DE TORRES PEREA, J. M: Reforma de los arts. 154 y 268 CC: El derecho del menor a una educación libre de toda medida de fuerza o violencia (1). Diario La Ley, Nº 6881, Sección Doctrina, 12 Feb. 2008, Año XXIX, Editorial LA LEY.

DIAZ Y GARCIA CONLLEDO, M: la corrección de los padres a hijos: consecuencias jurídico-penales de la reforme del art. 154 del Código Civil. Revista penal, nº 26. Julio (2006)

Pesquisa de internet: http://www.savethechildren.es/cen_doc.php

Los autores,

Anderson Alves Ribeiro, Licenciado en Derecho por la Unicsul, SP/ Brasil, Expert Universitario en Criminologia UNED, Madrid, España, creador del blog http://www.criminologiainvestigativa.wordpress.com

Borja Lorenzo Prieto, Educador Social y trabaja en un centro de acogida de menores,

Ambos son estudiantes del Máster Universitario en Menores en Situación de Desprotección y Conflicto Social en la Universidad de Vigo, Galicia, España

“5 Nuevos enfoques de la enseñanza y el aprendizaje: la próxima frontera” Christopher Emdin, Profesor de Ciencia y Educación

En mi primer año de la enseñanza de una década atrás, se me dio instrucciones muy sencillas para lo que me cobraron por hacer. Se me dijo que siga el plan de estudios, asegúrese de que mis alumnos no interrumpen la clase, cumplir con los estándares del estado para mi tema, y ​​asegúrese de que mis estudiantes aprobaron los exámenes estandarizados al final del año. Para cumplir con estos objetivos, me dieron con un plan de estudios, un libro de reglas de la escuela, materiales de preparación de la prueba, y me deseó buena suerte.

El plan de estudios se me dio consistió en una serie de lecciones que se organizaron como un guión. La fórmula era sencilla: lave, enjuague y repita. Maestro dice esto, los estudiantes dicen que. Escribe esto en la pizarra, los estudiantes escribirán eso. En un día cualquiera, no había un documento que pudiera hacer referencia a ese detalle exactamente lo que iba a enseñar, y cuando me iba a enseñar. El documento se complementa con un margen en el lado izquierdo de mi manual de los maestros que me dijo lo que las asignaciones para dar, cuándo dar y qué respuestas que debo esperar de los estudiantes.

Además del plan de estudios, se me dio el libro de reglas de la escuela. Este pequeño manual documenta lo que era apropiado para el comportamiento de los alumnos, y qué sanción se daría cuando se violó el “código de conducta” de la escuela. Había dos advertencias para pequeñas infracciones, llamadas a casa para los demás, y un protocolo elaborado por “infracciones graves”. Una vez más, el proceso fue bien detallado. Técnicamente, todo lo que tenía que hacer era seguir las instrucciones, y mi clase podría funcionar a la perfección.

El último conjunto de herramientas que estaba armado con tratara de un conjunto de materiales de preparación de la prueba. Consistían en folletos delgados que parecían al igual que los estudiantes recibirían al final del año cuando tomaron sus exámenes estandarizados. También recibí gruesos libros que consistían en últimos ensayos preguntas estandarizadas y un horario para cuando asignar preparación de la prueba.Los estudiantes iban a recibir exámenes de prueba una vez a la semana. Estos exámenes se preparará para otra serie de exámenes esporádicos que se daría a través del año. Al final del año, todos se sientan para un examen estandarizado final.

Para cualquier persona en el exterior mirando hacia adentro, todos los materiales que me dieron significaba que yo estaba bien preparado. Técnicamente, me dieron todo lo que necesitaba para tener éxito. Desafortunadamente, ninguna de las herramientas que se le dio considerado las complejidades de la enseñanza que me enfrenté una vez que entré en el salón de clases. El plan de estudios fue así que el guión que permite poco o ningún tiempo ni espacio para mí ser creativo en la enseñanza. Para los estudiantes que pidieron un montón de preguntas, cree profundamente, y querían crear una verdadera conexión con lo que se enseñaba, mi salón no funcionaba. El guión que me dieron era tan estructurado que me obligó a ignorar los estudiantes que estaban haciendo preguntas brillantes. Estos estudiantes rápidamente vio aumentar su frustración, y en poco tiempo, se hizo cada vez desacoplada. A medida que crecían más desenganchada, comenzaron a sentirse desconectado de la sala de clase. En poco tiempo, su frustración se convirtió en cualquiera de los problemas de conducta o desinterés o problemas de conducta completas.

Al aumentar los problemas de conducta, me vi obligado a sacar el libro de reglas de la escuela. Los estudiantes que hablan fuera de turno sólo para crear una ruptura en el script / programa de estudios que estaba siguiendo fueron amonestados. Hablaban entre sí en la clase sólo para oír su voz, y yo seguiría el libro de reglas y llamar a sus padres para reportar el comportamiento inapropiado. Acabé pasar tanto tiempo durante y después de la clase castigar a los estudiantes para romper pequeñas infracciones que era prácticamente imposible permanecer en el calendario del plan de estudios. Mis administradores escolares que entonces entrarían en mi clase para ver lo cerca que estaba de la escritura, y me reprender a estar detrás.

En tan sólo unas semanas, la enseñanza se convirtió en una batalla a pegarse al plan de estudios, una lucha constante con los estudiantes que ya no le gusta la escuela, la práctica de simulacros de exámenes semanales, y la previsión para los fines de semana y días de descanso.

Este ciclo de la disfunción es una realidad para los educadores de todo el país, y es parte de la razón por la cual existen brechas en el rendimiento (porque las clases que siguen este modelo son las escuelas urbanas abrumadoramente presente posada pobladas por jóvenes de color), las tasas de deserción escolar siguen siendo elevadas, y el maestro la retención es un problema perpetuo. En respuesta, describir cinco enfoques de la enseñanza que involucrar y motivar a los estudiantes y maestros, y tienen un historial probado de éxito en las numerosas escuelas que he trabajado en todo el país.

1. Hip-Hop Educación (HipHopEd)

HipHopEd es un enfoque de la enseñanza y el aprendizaje que se centra en el uso de la cultura hip-hop y sus elementos en la enseñanza y el aprendizaje, tanto dentro como fuera de las escuelas tradicionales. # HipHopEd también es un chat en Twitter donde los educadores se reúnen todos los martes por la noche a las 9 pm EST para hablar de este enfoque a la enseñanza. HipHopEd implica el uso de la música hip-hop, el arte y la cultura para crear filosofías para la enseñanza. También utiliza el hip-hop para desarrollar e implementar herramientas de enseñanza y ayuda a crear contextos para la enseñanza y el aprendizaje que los jóvenes se sienten cómodos pulg En su forma más simple, HipHopEd implica el uso de letras de rap como texto para ser utilizado en el aula. En una forma más compleja, que implica raps creados por los estudiantes como las tareas de clase que se utilizan para medir el conocimiento. En su forma más avanzada, que utiliza los elementos del hip-hop (b-boying/girling, graffiti, pinchar y-ing MC) como formas de describir / explicar el contenido, el desarrollo de actividades en el aula, y crear herramientas para el empoderamiento de la juventud.

Más recientemente, el uso de hip-hop en la educación ha incluido elementos de la cultura hip-hop como la batalla de rap para mejorar el aprendizaje y la creación de competencias que estimulan el aprendizaje. Este enfoque ha sido utilizado para aumentar la asistencia de los alumnos, la motivación y el conocimiento de los contenidos.

Lecciones Consulta 2. Proceso Orientado guiadas (POGIL)

Lecciones Consulta Orientada a Procesos guiadas son parte de una estrategia de aprendizaje que tiene tanto un constructivista y el componente social. En otras palabras, se centra en el uso de las experiencias de la vida real del alumno para crear conocimiento y considera cómo los alumnos se relaciona con el entorno en el que se les enseña.

Al participar en POGIL de, el maestro asigna texto a los estudiantes, y luego plantea una serie de preguntas que sólo pueden responder mediante la exploración de texto que se le dio. En este proceso, el profesor tiene que reprimir el impulso de dar a los estudiantes las respuestas o hechos a memorizar. Su función principal es la de plantear preguntas que provocan a los estudiantes a examinar más a fondo el texto que se les da. En un aula POGIL, los estudiantes desarrollan conclusiones acerca del texto que están interrogando a que aumentarán sus conocimientos. Mientras los estudiantes responden a preguntas, los profesores “orientar la investigación”, haciendo preguntas suplementarias que eventualmente se trasladará a los estudiantes hacia el pensamiento profundo y sacar conclusiones más complejas. Este enfoque ha dado lugar a un mayor interés de los estudiantes en la materia que se enseña y un mayor dominio de los contenidos en las clases de ciencias, donde se utiliza en su mayoría.

3. Project Based Learning (PBL)

El aprendizaje basado en proyectos es un enfoque de la enseñanza que se centra principalmente en hacer que los estudiantes se involucran en las exploraciones de los problemas y desafíos del mundo real. A través de estas exploraciones, que desarrollan su conocimiento de los contenidos, sino también desarrollar soluciones a los problemas. Este enfoque de la enseñanza de funciones para involucrar a los estudiantes que pueden estar desinteresados ​​en el contenido tradicional, ya que les permite identificar problemas en su comunidad o el mundo en general que quieren resolver. También proporciona a los profesores y estudiantes la oportunidad de ser creativos. En las escuelas que se comprometen a proyectar el aprendizaje basado, los estudiantes pueden participar en un proyecto, y aprender todas las materias, ya que completa su proyecto. En este proceso, el maestro busca la manera de conectar el objeto de este proyecto. A su vez, los estudiantes ven al profesor para el conocimiento del contenido para que puedan completar su proyecto.

4. Pedagogía Realidad

Pedagogía Realidad es un enfoque de la enseñanza y el aprendizaje que se centra en los maestros ganan una comprensión de las realidades de los estudiantes, y luego utilizar esta información como punto de partida para la instrucción. Comienza con la premisa fundamental de que los estudiantes son los expertos sobre cómo enseñar, y los estudiantes son los expertos en contenido. Pedagogos Reality / profesores creen que, para enseñar y aprender a pasar, tiene que haber un intercambio de experiencias entre los estudiantes y el profesor. Por este cambio suceda, los profesores necesitan un conjunto de herramientas denominado “5 C” que permite conocer mejor la realidad de los estudiantes, y permiten a los estudiantes a expresar su verdadero ser en el aula.Estas herramientas son:

1 diálogos cogenerativo:. Donde los profesores y estudiantes discuten el aula y ambos sugieren maneras de mejorarlo.

. 2 Coteaching: Donde los estudiantes tienen la oportunidad de aprender el contenido y luego enseñar la clase.

. 3 El cosmopolitismo: Donde los estudiantes tienen un papel en el funcionamiento de la clase y en lo que se enseña.

. 4 Contexto: Cuando el vecindario y la comunidad de la escuela es vista como parte de la clase.

. 5 Contenido: Cuando el profesor tiene que reconocer las limitaciones de su / su conocimiento del contenido y trabajar para construir su / su dominio de los contenidos con los estudiantes

5. Flipped Classroom

Uno de los nuevos enfoques más populares de la enseñanza es el aula volteado. Este enfoque implica un proceso en el que la conferencia típico que ocurre en el aula se produce en el país. Los estudiantes observan las conferencias en video, y luego regresan a la escuela para participar en los ejercicios que tradicionalmente se tienen para hacer la tarea, y para hacer preguntas sobre la base de la conferencia miraban por su cuenta en casa. Cuando los estudiantes ven videos en casa, ellos pueden detener e ir a su propio ritmo, y tomar notas a su tiempo libre. Cuando regresan a la escuela, ellos pueden trabajar en grupos para discutir lo que observaban, y / o que sus preguntas sean respondidas por el profesor. En este proceso, los estudiantes crean, colaboran y aprenden a su propio ritmo, y aplicar lo que han aprendido en casa en el salón de clases.

En todos estos enfoques, la cosa más poderosa que reconocer es que se centran explícitamente en la participación de ambos, el estudiante y el maestro. Cuando los maestros se les trata como a los profesionales inteligentes que son, y se les da la flexibilidad necesaria para participar en los enfoques de enseñanza y aprendizaje que van más allá de los modelos arcaicos que a menudo se unían a los estudiantes responden de manera diferente, y la educación se mejora.

Siga Christopher Emdin en Twitter: www.twitter.com / chrisemdin

“Teorías Crimin…

“Teorías Criminologicas sobre delincuencia juvenil”

“La delincuencia infantil y juvenil tiene su origen en procesos defectuosos de
aprendizaje social. Con los cambios sociales, el desarrollo de la sociedad y la
transformación de la estructura socioeconómica cambian también el estilo de vida y las
normas que determinan los comportamientos humanos. Como se aprenden los nuevos
comportamientos y normas con distinta velocidad, nacen conflictos de valores y de
comportamientos en el proceso de aprendizaje social (teoría del conflicto cultural). Si
estos conflictos no se resuelven de manera pacífica y de común acuerdo, tendrán como
consecuencias la destrucción de valores (teoría de la anomia), lo que produce, a través
de la destrucción de grupos y de la personalidad, un aumento de la delincuencia. Si el
desarrollo socioeconómico de ciertas áreas (barrios, vecindarios) queda atrasado, se
destruye la solidaridad entre los miembros de la comunidad (teoría de la
desorganización social). Con la destrucción de la comunidad coincide el desarrollo de
subculturas, de grupos de niños y jóvenes de la misma edad (teoría de la subcultura)
donde aprenden con el apoyo del grupo, costumbres y justificaciones delictivas. El
comportamiento delictivo no se aprende sólo por medio del resultado de ciertos
comportamientos, sino también por medio de modelos de conducta. Puede ser
aprendido en procesos de autoafirmación, por medio de habituación y falta de
comprensión de la legitimación y necesidad de comportarse conforme a las normas
sociales (teoría del aprendizaje social). Un niño o un joven aprende a evaluar su
comportamiento y considerarlo bueno o malo. Aprende las normas que determinan su
comportamiento. Participará tanto más en comportamientos delictivos cuanto más
apoyo ha obtenido hacia este tipo de comportamiento frente al comportamiento
conforme con las normas sociales y cuanto más este comportamiento ha sido definido
delante de él como deseable o, por lo menos, ha sido justificado como aceptable (teoría
del refuerzo diferente). Los niños y jóvenes delincuentes no han desarrollado afecto y
apego a sus padres y profesores. La casa paterna y la escuela tienen sólo poca
importancia para ellos. No han aprendido a contraer relaciones interpersonales. No
persiguen unos fines a largo plazo y conformes con la sociedad; no trabajan por una
carrera conforme con la sociedad. No respetan la ley (teoría del control). Cuando la
reacción oficial a la delincuencia es demasiado fuerte, cuando representa una
dramatización, agrava la delincuencia juvenil. La delincuencia primaria, que podría 

normalizarse, se convierte en delincuencia secundaria: el autor reincidente fundamenta

su vida y su identidad en la realidad de la delincuencia; desarrolla una autoimagen
delincuente (teoría de la interacción)”.

 

Prof. Carlos Vázquez Gonzáles. UNED

“Causas de la delincuencia juvenil” Un pequeño resumen…

“Causas de la delincuencia juvenil”

Múltiples y variadas son las causas o circunstancias que pueden llevar a un menor a delinquir, sin que, por otro lado, exista entre los estudiosos de esta materia un consenso general sobre las mismas. Pero partiendo de las que generalmente son más aceptadas, y fijándonos de modo especial en las que se refieren a los factores económicos y socioambientales, podemos señalar las siguientes.

1. La pertenencia del menor a familias desestructuradas (broken homes), e incluso las propias dificultades que en ocasiones se producen para conciliar la vida familiar y laboral, situaciones todas ellas en las que de manera creciente se dan casos de desatención y falta de límites y de control respecto de los hijos. Esto conduce a veces a que algunos jóvenes traten de compensar esas carencias mediante el ingreso en bandas o pandillas juveniles entre cuyos componentes se dan circunstancias de afinidad de muy distinto signo (ideológico, musical, étnico, deportivo, etc.) pero caracterizadas habitualmente por sus actitudes transgresoras. En el seno de este tipo de grupos tiene lugar un alto porcentaje de conductas antisociales (vandalismo, graffitis) o directamente violentas y delictivas.

2. La marginación socioeconómica o pobreza, que igualmente dificulta el adecuado proceso de socialización del menor. Esta marginación se produce en mayor proporción entre los jóvenes pertenecientes a familias inmigrantes (siendo especialmente vulnerables los menores inmigrantes no acompañados) y en ciertos guetos de las grandes urbes, lugares donde se dan con frecuencia diseños urbanos deshumanizados que favorecen la aparición en sus habitantes de sentimientos de angustia y agresividad.

3. El absentismo y el fracaso escolar, produciéndose ya en la escuela un etiquetamiento o “estigmatización” social que en muchos casos facilitará el camino hacia comportamientos anticívicos o hacia la delincuencia.

4. El desempleo, al darse las mayores tasas de paro entre los jóvenes, originándose en muchos casos situaciones de frustración y desesperanza que igualmente serán caldo de cultivo para conductas desviadas.

5. La transmisión de imágenes y actitudes violentas por parte de ciertos programas en algunos medios de comunicación social o en videojuegos destinados a los menores, lo que contribuye a inculcar en los menores un sistema de valores en el que la violencia es un recurso aceptable.

6. El consumo de drogas y sustancias tóxicas, que, en muchos casos, da lugar a que el adicto se vea impelido a delinquir para proporcionarse los medios económicos que le permitan sufragar su adicción. Además, bajo los efectos de su consumo o de un estado carencial se reducen o eliminan los frenos inhibitorios habituales. También debe citarse aquí el consumo inmoderado de alcohol (aunque tenga lugar de modo esporádico), de especial incidencia en la comisión de actos vandálicos y de infracciones contra la seguridad vial.

7. De modo asociado o independiente del factor señalado en el apartado anterior, se sitúan los trastornos de la personalidad y del comportamiento, normalmente unidos a otros factores sociales o ambientales, que hacen que el joven actúe de modo impulsivo o irreflexivo sin dejarse motivar por las normas de conducta socialmente aceptadas.

8. La insuficiencia en la enseñanza y en la transmisión de valores prosociales o cívicos como el respeto a las normas, la solidaridad, la generosidad, la tolerancia, el respeto a los otros, el sentido de la autocrítica, la empatía, el trabajo bien hecho, etc., que se ven sustituidos en nuestras sociedades “globalizadas” por valores más utilitaristas como el individualismo, la competitividad, el consumo desmedido de bienes, y que provocan en determinadas circunstancias el surgimiento de una cierta anomia social.

Este conjunto de factores se da en mayor o menor medida en todos los países de la Unión Europea, en sociedades con altos niveles de bienestar pero en las que se generan elementos de desestructuración y falta de cohesión social que explican este tipo de conductas antisociales o desviadas.

Para prevenir el comportamiento violento y hacer frente a la delincuencia juvenil, las sociedades tienen que adoptar estrategias que combinen medidas de prevención, de intervención y de represión. Las estrategias preventivas y de intervención deben estar encaminadas a socializar e integrar a todos los menores y jóvenes, principalmente a través de la familia, la comunidad, el grupo de iguales, la escuela, la formación profesional y el mercado de trabajo.

Las medidas o respuestas judiciales y de represión deberán, en todo caso, basarse en los principios de legalidad, presunción de inocencia, derecho de defensa, juicio con todas las garantías, respeto a su vida privada, proporcionalidad y flexibilidad. Tanto el desarrollo del proceso como la elección de la medida y su posterior ejecución habrán de estar inspirados en el principio del interés superior del menor.

Comité Económico y Social Europeo: Dictamen “La prevención de la delincuencia juvenil, los modos de tratamiento de la delincuencia juvenil y el papel de la justicia del menor en la unión europea” (2006)

La formación como garantía de calidad en la justicia de menores

La Observación General nº 10 (2007) a la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas, relativa a “Los derechos del niño en la justicia de menores” se ha hecho eco de la importancia de la formación en su número 97:

“La calidad de la administración de la justicia de menores depende decisivamente de que todos los profesionales que participan, entre otras cosas, en las labores de orden público y las actuaciones judiciales, reciban una capacitación adecuada que les informe del contenido y el significado de las disposiciones de la Convención, y en particular de las que están directamente relacionadas con su labor cotidiana.  Esta capacitación debe ser sistemática y continua, y no debe limitarse a informar de las disposiciones legales nacionales e internacionales aplicables en la materia.  También debe incluir información, entre otras cosas, sobre las causas sociales y de otro tipo de la delincuencia juvenil, los aspectos psicológicos y de otra índole del desarrollo de los niños (prestando especial atención a las niñas y a los menores indígenas o pertenecientes a minorías), la cultura y las tendencias que se registran en el mundo de los jóvenes, la dinámica de las actividades en grupo, y las medidas disponibles para tratar a los niños que tienen conflictos con la justicia, en particular medidas que no impliquen el recurso a procedimientos judiciales”

Recientemente, el Informe de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos sobre la protección de los derechos humanos de los menores privados de libertad presentado en 21ª periodo de sesiones del Consejo de Derechos Humanos, de conformidad con la resolución 18/12 del Consejo, ofrece un análisis del marco jurídico de derechos humanos aplicable a los niños privados de libertad, resaltando que los Estados deben garantizar que los profesionales que trabajen con los niños sean competentes y hayan sido debidamente formados, con arreglo a la normativa  internacional relativa a la cualificación, selección, contratación, capacitación y remuneración de estos trabajadores.

En su análisis destaca como cuestión importante la de la capacitación de las personas que trabajan con niños, indicando que existen frecuentes quejas por la inadecuada e insuficiente capacitación de los jueces, los agentes de policía, el personal penitenciario y demás profesionales, como los trabajadores sociales, que trabajan en el sistema de justicia juvenil. Los jueces y demás profesionales que trabajan con niños en conflicto con la ley carecen de las competencias necesarias para dar un trato adecuado a esos niños. En particular, a menudo los agentes del orden no tienen la formación especializada necesaria para realizar investigaciones relacionadas con niños o interrogar a niños en conflicto con la ley. Así pues, los Estados suelen incumplir su obligación de asegurar la disponibilidad de los conocimientos especializados necesarios en materia de justicia juvenil, en particular el conocimiento de los derechos del niño, la sensibilización sobre las necesidades del niño y, en última instancia, la protección de los niños en contacto con la ley (párrafo 52).

Entre sus conclusiones establece la necesidad de que “los profesionales que trabajen con niños sean competentes y estén bien capacitados a fin de garantizar el funcionamiento eficaz de un sistema de justicia juvenil que sea sensible a las necesidades específicas de los niños y las tenga en cuenta. Existe una clara normativa internacional con respecto a la cualificación, selección, contratación, capacitación y remuneración del personal. Los Estados deben garantizar la plena aplicación de esas obligaciones” (párrafo 58).

Entre las conclusiones del Comité Económico y Social Europeo en su  Dictamen sobre “La prevención de la delincuencia juvenil, los modos de tratamiento de la delincuencia juvenil y el papel de la justicia del menor en la unión europea” (2006) destaca que las particularidades que presenta el fenómeno de la delincuencia juvenil, así como su propio carácter dinámico y cambiante, exigen una formación lo más especializada posible y una permanente actualización y puesta al día de los profesionales y agentes que participan en todo el proceso de intervención con dichos menores: jueces, fiscales, abogados, policías, funcionarios, mediadores, educadores, técnicos de ejecución de las medidas, etc. En dicho cometido les corresponde desarrollar un papel de primer orden a las instancias comunitarias a través de mecanismos ya apuntados (redes de expertos, observatorio, etc.) y de otros complementarios como podrían ser los programas de intercambio de profesionales entre los Estados miembros, el trabajo en red, las nuevas modalidades de formación a distancia como el e-learning, etc. Con dicha finalidad, deberían implementarse programas comunitarios que traten de cubrir estas concretas necesidades formativas. Además, no olvidemos que los propios avances que se produzcan en la UE en el ámbito de la justicia juvenil contribuirían a prestigiar esta parcela del conocimiento y a fomentar la aparición de estudios especializados en las universidades europeas, con las que debería contarse en todo este proceso.

Tomás Montero Hernanz.