ESPACIOS Y TIEMPOS EN LAS VIOLENCIAS CONTEMPORÁNEAS

SPACES AND TIMES OF CONTEMPORARY VIOLENCE

Ignacio Mendiola*; José Ángel Brandariz**

*Universidad del País Vasco; **Universidad de A Coruña; ignacio.mendiola@ehu.eus; jabrandariz@yahoo.de

Palabras clave

Violencia Seguridad Orden

Keywords

Violence Security Order

Resumen

Este artículo presenta sucintamente un acercamiento a la violencia en tanto que rasgo constitutivo de lo social, de los ordenamientos que conguran los contextos en los que estamos ubicados. Esta premisa analítica es la que sirve igualmente para vertebrar las distintas aportaciones que componen este tema espacial en tor- no a la violencia; aportaciones que si bien abordan temáticas especícas, muy pre- sentes en los debates teóricos actuales en torno a lo político, comparten la centra- lidad epistémica que ha de atesorar el concepto de violencia en la re$exión sobre la producción y vivencia de lo social.

Abstract

%is paper provides a brief approach to violence as a constitutive feature of the social, that is, of the orderings that shape the contexts where we are positioned. %is analytical premise connects the di(erent papers that articulate this special is- sue on violence. Although the papers refer to several topics, quite present in the theoretical debates that take place nowadays in the analysis of the political, they share the epistemic importance conferred to the concept of violence in the re$ec- tion on the production and experience of the social.

Mendiola, Ignacio & Brandariz, José Ángel (2016). Espacios y tiempos en las violencias contemporáneas. Athenea Digital, 16(1), 3-8. h:p://dx.doi.org/10.5565/rev/athenea.1812

Hay un cierto discurso que ubica la violencia en los extremos, en el exceso, allí donde las formas de hacer y pensar que tejen cotidianidades se confrontan con episodios de ruptura que socavan una cierta normalidad social; en la violencia, desde ella, con ella, lo social se desborda, se precipita más allá de los cauces establecidos a través de los cuales se conguraba lo reconocido y lo reconocible: la violencia vendría entonces a quebrar la rutina, el sentido, la palabra. Hay dos cuestiones evidentes que inmediata- mente se suscitan si suscribimos esta aproximación. La primera remite a un modelo temporal que concibe la violencia en tanto que acontecimiento desgajado de la cotidia- nidad, una ruptura sesgada por un mayor o menor grado de espectacularidad; la se- gunda remite a un modelo geográco que desplaza la violencia a una exterioridad ale- jada de los procesos sociales a través de los cuales se estructuran los espacios que ha- bitamos, de tal modo que aquel o aquellos que desencadenan la violencia acaban remi- tiendo a una otredad alejada de los modelos sociales que reconocemos. En la violencia, podríamos concluir, está la huella de una ruptura proveniente de una exterioridad aje- na a nosotros.

3

Espacios y tiempos en las violencias contemporáneas

No cabe ir muy lejos con este discurso a no ser que queramos reeditar plantea- mientos etnocéntricos subsumidos en lecturas teleológicas que ubican la violencia en aquellas formas de barbarie ajenas a la racionalidad moderna y a los ideales ilustrados que la empujan. Por ello, frente a esta conceptualización se podría trazar otra aproxi- mación diametralmente opuesta. Aquella que frente a la ruptura abrupta ahonda en la heterogeneidad temporal de la violencia, en sus sociogénesis, en los distintos momen- tos y ritmos mediante los que opera; aquella que frente a su supuesta exterioridad des- broza la espacialidad propia de la violencia, los diversos espacios en los que se gesta y su capacidad para afectar y reestructurar espacialidades que pueden estar más o me- nos alejadas. Aquella, en denitiva, que ubica la violencia como parte constitutiva de la amalgama de relaciones de poder que rigen el ordenamiento político de lo social. Y en este cambio de perspectiva se opera una trasformación radical: la violencia deja de ser vista como manifestación de lo irracional para pasar a ser parte integrante de unas racionalidades que producen mundo, con lo que es la racionalidad misma la que nece- sita ser pensada y expuesta.

Desde este prisma, la violencia pasa de estar acotada (en un lugar, en un tiempo, en una subjetividad) y muestra un rostro multiforme, dinámico, contingente, que está adherido a los engranajes constitutivos del ordenamiento de lo social; como lo político, está en el medio, en los intersticios que conectan espacios, subjetividades, materias, tecnologías, en la relación misma desde la cual se conforman los distintos contextos sociales. Ello nos lleva a una premisa epistemológica que deviene fundamental: la vio- lencia se declina siempre en plural, en su heterogeneidad inherente, en una performa- tividad que se despliega a través de sus vertientes normativas para determinar lo que debemos tomar como ley, en la fuerza de ley para imponerse como tal; en sus vertien- tes simbólicas que establecen relatos sobre espacios y subjetividades leídos en clave de inferioridad, de exclusión; en sus vertientes materiales que imponen daño y sufrimiento sobre los cuerpos y espacios alterando su conguración; en sus vertientes discursivasque vienen a congurar tramas de sentido a través de las cuales entender, sentir, el or- den de los acontecimientos, aquello que cotidianamente (nos) pasa. Vertientes que fun- cionan en paralelo, que se retroalimentan en la conformación de las formas de hacer y pensar que trazan los lindes por los que circulan los ordenamientos de lo social.

En esta amalgama nos situamos, esto es lo que interrogamos, lo que exponemos: la imposibilidad de entender la producción de lo social si la desgajamos de sus violen- cias constitutivas. Pero con un matiz; las violencias que aquí se interrogan se ubican en el núcleo mismo de una trama narrativa que se lee a sí misma en clave de progreso, de inclusión, de seguridad, podríamos decir incluso que se autodene desde la conten- ción de lo violento. Y es precisamente esta trama narrativa a la que aludíamos al inicio

4

y de la que decíamos que operaba mediante la asunción de que la violencia parecía provenir siempre de un afuera (irracional) y de un momento excepcional (el aconteci- miento espectacular). La superación de esta concepción simplicada de la violencia nos confronta con una doble exigencia. La primera radica en el ejercicio analítico de ahondar en el régimen de verdad que reproduce esta trama narrativa con el n de des- montarlo, de evidenciar sus carencias, sus efectos; la segunda pretende evidenciar las violencias desplegadas en el ordenamiento de lo social, las violencias subsumidas en una cotidianidad estructural que opera con diferentes racionalidades, técnicas e inten- sidades en función de los espacios sobre los que se proyecta. La primera exigencia comporta reubicar discursivamente la problemática de la violencia; la segunda (nos) la muestra. En el ejercicio de repensarnos (desde) la violencia, estas dos exigencias se en- cuentran y trazan los contornos de un campo de análisis que creemos fértil y que es en donde se encuentran los artículos que aquí se presentan.

El origen de estos textos se sitúa en la celebración de un seminario los días 4 y 5 de mayo de 2015 en la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la Uni- versidad del País Vasco (EHU/UPV), bajo el título de Espacios y tiempos de las violen- cias contemporáneas, pensado para contribuir a esa tarea de repensar(nos) (desde) la violencia. En consonancia con la concepción radicalmente heterogénea de la violencia, el Seminario integró la mirada y la palabra de investigadoras que trabajan desde una pluralidad de marcos analíticos de las ciencias sociales. En la línea de la doble tarea de estudio antes mencionada, el Seminario procuró tanto desentrañar la trama narrativa que presenta ciertas violencias incardinadas en un marco de sentido de la seguridad cuanto poner de relieve las violencias cotidianas insertas en la constitución de lo so- cial. De acuerdo con la perspectiva compleja sobre la materia, por lo demás, el Semina- rio se orientó a examinar las vertientes normativas y materiales, pero también simbóli- cas y discursivas, de las violencias contemporáneas. No en vano, ningún debate en la materia puede perder de vista que pocos términos y nociones están hoy sometidos a una sobredeterminación semiótica y retórica tan densa como la que se proyecta sobre el concepto de violencia.

En tales marcos, el Seminario dio lugar a un intenso debate entre diferentes, que se extendió más allá de los dos días de su celebración. El resultado de esa discusión se plasma en los cinco textos que se incluyen en este cuaderno, que constituyen versio- nes reelaboradas de las ponencias presentadas y debatidas por sus autores en el marco del Seminario organizado en Leioa.

El primero de los textos es una contribución de Mark Neocleous (Brunel Univer- sity, Reino Unido), titulado La lógica de la pacicación: guerra-policía-acumulación, en el que el investigador británico incide en algunas de las principales preocupaciones

Ignacio Mendiola; José Ángel Brandariz

5

Espacios y tiempos en las violencias contemporáneas

que han connotado su trabajo más reciente (Neocleous, 2011; 2014). En su trabajo, Ne- ocleous recorre un conjunto de textos básicos de táctica militar y de redenición delwarfare, fundamentalmente de los siglos XIX y XX, para aproximarse al concepto depacicación. De este modo, y enfatizando la frecuente interrelación entre empresa béli- ca y poder policial a lo largo de la Modernidad, pone de relieve la naturaleza ineludi- blemente productiva, esto es, normante y creadora de un orden institucional y social, de todo ejercicio de violencia estatal. Esa vertiente material, al tiempo que discursiva, se evidencia mediante la orientación teleológica de la violencia hacia la seguridad, fa- cilitada por su emparejamiento con la función de pacicación. Del mismo modo, el tra- bajo de Neocleous lee la violencia estatal creadora en clave de producción de una eco- nomía política y una ordenación capitalista, y pone de relieve la genealogía colonial de las relaciones de poder conformadas en el contexto occidental.

En un lugar no muy distante en términos epistémicos se sitúa la perspectiva desa- rrollada en el artículo de Iñaki Rivera Beiras (Universitat de Barcelona), titulado Hacia una Criminología crítica global. El investigador de Barcelona desentraña en su texto al- gunas claves analíticas para repensar críticamente una disciplina como la Criminolo- gía, que se ha constituido ubicando en el núcleo de su objeto el estudio de las violen- cias. Partiendo de una tradición sólidamente agnóstica en relación con la consolida- ción de los saberes criminológicos como ciencia académica y pragmática, el trabajo de Rivera Beiras contribuye a reconstruir una criminología crítica contemporánea me- diante su interrelación con una perspectiva global sobre las violencias estatales o, di- cho de forma más precisa, estatal-corporativas. Para ello, el texto desgrana las poten- cialidades heurísticas de tres marcos analíticos: los análisis sobre la violencia estructu- ral, la construcción de la categoría conceptual y política de la memoria colectiva y los debates emergentes sobre la noción de daño social como objeto de estudio idóneo de lo que comúnmente se conoce como criminología (Rivera Beiras, 2014). Mediante la inte- rrelación de esas literaturas, el artículo de Rivera Beiras sugiere líneas de encuadra- miento de una criminología crítica global que sea capaz de poner de relieve los códigos narrativos de las violencias que se cobijan bajo los mantras de la seguridad.

Ese mismo tipo de prácticas y retóricas discursivas es analizado por el trabajo de Sergio García García (Universidad Complutense) y Débora Ávila Cantos (Universidad Complutense), titulado La prevención banal de la inseguridad como modo de gobierno: una mirada desde Madrid. El artículo de los dos investigadores, a través de un estudio de caso con una sólida mirada etnográca, indaga cómo las epistemes, narrativas y prácticas de la seguridad, en tanto que formas de canalización (y legitimación) de la violencia estatal, producen modos de ordenación de lo social. Más en concreto, el texto de García García y Ávila Cantos examina la innovación que ha supuesto en el caso de

6

Madrid el despliegue de formas de gobierno de la (in)seguridad de progenie marcada- mente neoliberal, que han transformado matrices de sentido de la vida colectiva en la ciudad. El texto recorre, de este modo, la sedimentación en el campo de las políticas policiales de los cálculos economicistas de costes y benecios, la organización plani- cada de la selectividad -territorial y personal- de las intervenciones coactivas, las prác- ticas de gestión de riesgos o las racionalidades de management de la prevención de la inseguridad (Ávila y García, 2015). Todo ello permite a García García y Ávila Cantos mapear los contornos de un nuevo gobierno de lo social a través de la prevención en materia securitaria, expresión contemporánea de la productividad de la coerción insti- tucional.

En las coordenadas de la productividad de la violencia, pero también de su carác- ter constitutivo de las relaciones de poder y de su compleja relación con la excepciona- lidad, se enmarca el artículo de Ignacio Mendiola Gonzalo (Universidad del País Vas- co), titulado El dispositivo de la captura: espacios y cuerpos bajo el signo de la excepcio- nalidad. El texto sigue preocupaciones previas de análisis del autor (Mendiola Gonzalo, 2014), que le han llevado a indagar las formas en las que la violencia compele a los su – jetos a habitar lo inhabitable. En el trabajo, Mendiola Gonzalo se aproxima en particu- lar al sentido de la metáfora cinegética del poder como acto de captura, esto es, de or- denamiento de lo social mediante la apropiación de espacios y cuerpos, a la que recu- rre una pluralidad de literaturas. Para ello, el autor, que hace dialogar productivamente un conjunto de textos heterogéneos y sugiere una cartografía actual de los dispositivos de captura, contribuye a una relectura de las relaciones entre violencia (ante todo, ins- titucional), seguridad y derecho. Igualmente, el artículo re$exiona sobre las diferentes líneas de interpretación de la noción de biopolítica, así como de los límites exegéticos de conceptos básicos del pensamiento agambeniano, como bando, campo o excepción.

Algunos de los elementos de análisis desarrollados en este texto se retoman en el artículo de Antonio Gómez Villar (Universitat Pompeu Fabra), titulado El abandono: el lugar (des)habitado por las vidas precarias. El artículo se estructura, en línea de princi- pio, como un diálogo entre tres autores claves del pensamiento (post-)operaísta (Paolo Virno, Franco Berardi, Bifo, y Antonio Negri), que tanto ha contribuido al análisis de las formas actuales de subjetivación articuladas en torno al trabajo vivo y de las gra- máticas económicas, pero sobre todo políticas, del postfordismo. Sin perjuicio de ello, el artículo de Gómez Villar contribuye también a interpretar nociones básicas para pensar en tiempo presente las violencias, en gran medida ya mencionadas, como los de inhabitable, captura o precariedad (como exceso subjetivo). La recurrente producción de precariedad asociada al decurso del neoliberalismo es leída mediante la implemen- tación de toda una serie de lógicas de exclusión inclusivas por medio de las cuales se

Ignacio Mendiola; José Ángel Brandariz

7

Espacios y tiempos en las violencias contemporáneas

redene la ubicación de los sujetos en un régimen cambiante de las nociones de em- pleo y trabajo; esta ubicación se tematiza a modo de una captura -donde el texto evi- dencia su ligazón con la abigarrada cuestión de la violencia- en la que la precariedad resultante viene a articular tecnologías de gobierno que quiebran la posibilidad de ge- nerar procesos en común. A mayor abundamiento, el trabajo conversa con otros textos del cuaderno (señaladamente, con el de Mendiola Gonzalo), en la medida en que re$e- xiona sobre las diversas lecturas de la noción de biopolítica, desarrollando la interpre- tación menos soberana consonante con los autores post-operaístas.

En síntesis, los diversos artículos del cuaderno, del mismo modo que el Seminario que los precedió, pretenden abrir –o reforzar- marcos exegéticos para una mirada compleja sobre la(s) violencia(s), que la(s) entienda(n) en su heterogeneidad, en su co- extensividad con las relaciones de poder, en su innegable capacidad productiva, orde- nadora, performativa, así como en su inmanencia, en tanto que la violencia no remite a sujetos, lugares o tiempos otros. Los textos pretenden, a mayor abundamiento, desve- lar los diversos vectores discursivos, simbólicos, materiales y normativos que se encar- nan en la noción de violencia. El cuaderno recorre, en n, los marcos de sentido que permiten que la violencia se incardine y legitime en las retóricas de la seguridad.

Referencias

Ávila, Debora & García, Sergio (Eds.) (2015). Enclaves de riesgo. Gobierno neoliberal, desigualdad y control social. Madrid: Tracantes de Sueños.

Mendiola, Ignacio (2014). Habitar lo inhabitable. La práctica político-punitiva de la tortura. Barcelona: Bellaterra.

Neocleous, Mark (2011). Security as Pacication. En Neocleous Mark & Rigakos George S. (Eds.), Anti-Security (pp. 23-56). O:awa: Red Qill Books.

Neocleous, Mark (2014). War Power, Police Power. Edimburgo: Edinburgh University Press.

Rivera Beiras, Iñaki (Ed.) (2014), Delitos de los Estados, de los Mercados. Debates en Criminología Crítica y Sociología jurídico penal. Barcelona: Anthropos.

Este texto está protegido por una licencia Creative Commons 4.0.

Usted es libre para Compartir —copiar y redistribuir el material en cualquier medio o formato— y Adaptar el documen- to —remezclar, transformar y crear a partir del material— para cualquier propósito, incluso comercialmente, siempre que cumpla la condición de:

Atribución: Usted debe reconocer el crédito de una obra de manera adecuada, proporcionar un enlace a la licencia, e in- dicar si se han realizado cambios . Puede hacerlo en cualquier forma razonable, pero no de forma tal que sugiera que tie- ne el apoyo del licenciante o lo recibe por el uso que hace.

Resumen de licencia – Texto completo de la licencia

8

De menores inmigrantes en protección a jóvenes extranjeros en prisión

Elisa García España

Durante los primeros años del 2000 los medios de comunicación prestaron especial atención a la realidad de los menores marroquíes que inmigraban solos. Fueron unos años de auge de este fenómeno tanto desde el punto de vista cuantitativo -por la cantidad de menores que llegaron en estas condiciones-, como por los estudios jurídicos y sociales que proliferaron entonces, dando a conocer esta realidad y alertando de los riesgos de exclusión de estos menores si el sistema de protección y la política de extranjería no se hacían cargo de la situación de forma adecuada y conforme a los derechos del menor. Una década después nos encontramos con jóvenes marroquíes en prisión que inmigraron a España solos siendo menores de edad y que fueron tutelados por un sistema de protección español. Con este trabajo se pretende visibilizar la realidad de los menores inmigrantes que llegan a prisión, conocer sus trayectorias de vida…

Ver o post original 15 mais palavras

Un hombre triste, muy triste.

mariaesedia

Había una vez un muchacho que vivía en una casa grande sobre una colina. Un día el joven le dijo a Dios: He estado pensando y ya sé qué quiero para mí cuando sea mayor. ¿Qué es lo que deseas? – le preguntó Dios. Quiero vivir en una mansión y tener dos perros San Bernardo. Deseo casarme con una mujer alta, muy hermosa y buena, que tenga una larga cabellera negra y ojos azules, que toque la guitarra y cante con voz alta y clara. Quiero tres hijos varones, fuertes, para jugar con ellos al fútbol. Uno será un gran científico, otro será político y el menor un atleta profesional. Quiero ser un aventurero que surque los vastos océanos, que escale altas montañas y que rescate personas. Y quiero conducir un Ferrari rojo y nunca tener que limpiar y ordenar mi casa. Es un sueño agradable – respondió Dios –…

Ver o post original 934 mais palavras

Felicidad y P.I.B.

Operación Löwenzahn


“La desigualdad es la causa y la consecuencia del fracaso del sistema político, y contribuye a la inestabilidad de nuestro sistema económico, lo que a su vez contribuye a aumentar la desigualdad”.

Joseph Stiglitz

El precio de la desigualdad.


Hace unos meses se me invitó a la Universidad de Murcia para ejercer como vocal en un tribunal de tesis. El tema elegido para la ocasión por el aguerrido doctorando, la verdad, prometía lo suyo: Felicidad y Producto Interior Bruto (PIB)… Y, tras desgranar cientos de estadísticas nacionales e internacionales, el autor del texto concluía con la constatación de una evidencia que muchos -cierto que manera infusa- ya nos temíamos: El PIB no sirve para medir la felicidad ni, ya que estamos, tiene influencia alguna en ella. La verdad es que ni tan siquiera resulta un buen indicativo de calidad de vida o de bienestar. Por completar el elenco de conclusiones que culminaba…

Ver o post original 1.231 mais palavras

Niñas, niños y adolescentes migrantes de los interregnos fronterizos.

Niñas, niños y adolescentes migrantes de los interregnos fronterizos.

En poco tiempo nadie será capaz de auto-excluirse 
de la realidad migratoria.
La idea de la ‘infancia en movimiento’ contempla a los niños, niñas y adolescentes 
como actores protagonistas de los proyectos migratorios.
La denominada ‘crisis de los medios de comunicación’ ha obligado a economizar para la merma de los recursos de aquel otro periodismo. Convirtiéndose más en una información de expectativa y de mucho menos relato vital.
 
Kepa Paul Larrañaga,
Asociación GSIA,
La experiencia migratoria se puede transformar en un tránsito inacabado sobre una cultura-mundo abocada al nomadismo. Y estar determinados, todos y todas, por ese currículum nómada, compitiendo con la ventaja de quienes fueron migrantes antes, mucho antes o después, tanto hacia países de acogida como de retorno hacia los países de origen. No hay duda, se trata de un fenómeno pluridimensional, y sin finalizar, en tránsito.
LaInfanciaEnMovimiento_P-esEn poco tiempo nadie será capaz de auto-excluirse de la realidad migratoria. Ni tan siquiera adoptando una mirada etnocéntrica, dando a entender una definición sesgada del fenómeno migratorio al observarlo como anfitrión selectivo, y siempre desde el lado bueno de la valla.
Tómenlo, lo dicho, como una buena excusa en base a las cuestiones que se plantearon en la 3ª Jornada Anual “La infancia en movimiento: migración, asilo y refugio” de GSIA (Grupo de Sociología de la Infancia y la Adolescencia), que se celebró el pasado 6 de abril con distintas mesas de profesionales, entre éstas una dedicada a medios de comunicación. Mesa que debatió en torno a una pregunta troncal: aportaciones que se pueden hacer desde la profesión de periodista en la defensa de los derechos de los niños, niñas y adolescentes migrantes, refugiados o solicitantes de asilo.
La idea de la ‘infancia en movimiento’ contempla a los niños, niñas y adolescentes como actores protagonistas de los proyectos migratorios. Decidiendo sobre el mismo proyecto como estrategia de vida. Pero esta idea contrasta frente al relato de los medios de comunicación, entre otras en: el tratamiento de la información con niñas, niños y adolescentes; la falta de especialización en la prensa; el uso inadecuado de terminologías; y la falta de interés social por las cuestiones relativas a infancia y adolescencia. Son buenas o malas razones para frenar la transformación social que pide este relato.
La realidad no es una conversación aislada del mundo donde las experiencias suceden. Esto solo puede ser una réplica de otras experiencias. Pero los relatos no pueden ser copias de palabras sino el ‘pathos’ de quien mira al interlocutor protagonista de la idea o su experiencia, ya sea niño o adulto.
La denominada ‘crisis de los medios de comunicación’ ha obligado a economizar para la merma de los recursos de aquel otro periodismo. Convirtiéndose más en una información de expectativa y de mucho menos relato vital. No existen desplazamientos, o muchos menos, a los lugares donde se producen las noticias. No existe información en origen, a veces meramente la procedente de las ONG movilizadas a terreno. Evidentemente, nada es suficiente cuando las noticias reproducen el desgarro colectivo de migrantes refugiados como de niños y niñas apátridas. Residentes en las fronteras de los interregnos.
Si esta es la mirada informada pero excusada de la migración de los niños qué sumará la mirada no informada. Aquella que repite el prejuicio a mansalva, insistentemente, solo porque se puede redactar. Sin interés, tan solo por balbucear aquella expectativa de ser migrante o de ser niño, o de ser, a veces peor, ambas cosas a la vez. Aunque, jamás, sin entender la ventaja de ambas

Menores Paralizados

Esta galeria contém 14 imagens.

Publicado originalmente em Comienzo de 0:
Fotografía: Gabriel Tizón. Infancias detenidas Las fotografías fueron realizadas por el fotógrafo Gabriel Tizón en el Hospital Do Mal, República de Guinea Bissau, año 2008. En dicho hospital, — Tizón constató como un solo médico se…