Seminario. Barreras del Sistema Penal. José Ángel Brandariz

youtu.be/YH8dCSLAb9c

Seminario. Barreras del Sistema Penal. José Ángel Brandariz

Publicado el 28 feb. 2019

Seminario “Barreras del sistema penal a la integración de las personas migrantes”.

El creciente protagonismo del derecho penal en el control migratorio.

Dr. José Ángel Brandariz

Grupo de investigación Criminología, Psicología Jurídica y Justicia penal en el siglo XXI

Universidad de A Coruña

6 de febrero de 2019

Salón de Grados de la Facultad de Derecho de Albacete

LUCHA CONTRA LA EXCLUSIÓN SOCIAL Y LA POBREZA. LA NECESARIA RATIFICACIÓN DE LA CARTA SOCIAL EUROPEA REVISADA Y SU PROTOCOLO SOBRE RECLAMACIONES COLECTIVAS EN ESPAÑA

Daría Terrádez Salom Doctora en Derecho Constitucional Universitat de València.

RESUMEN

El presente trabajo tiene como principal objetivo presentar la pobreza y la exclusión social como una vulneración de los derechos humanos, a través del análisis del artículo 30 de la Carta Social Europea revisada y de parte de la jurisprudencia emanada del Comité Europeo de Derechos Sociales. Dicha norma, sin ratificar aún por España, supondría un refuerzo del sistema de protección de los derechos sociales en nuestro país que pasa por una preocupante situación social, dados los alarmantes niveles de pobreza que aún persisten.

PALABRAS CLAVE: Carta Social Europea, dignidad, pobreza, exclusión social. https://www.upo.es/revistas/index.php/lex_social/article/view/3989

Fuente: https://www.upo.es/revistas/index.php/lex_social/article/view/3989

“Factores de riesgo de la conducta antisocial en menores en situación de exclusión social”

PRESENTADA POR

Ana Isabel Martínez Iglesias – MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTORA – Madrid 2016. © Ana Isabel Martínez Iglesias, 2016 – fuente: https://dialnet.unirioja.es/servlet/tesis?codigo=126560

Son varios los criterios que se han empleado para diferenciar la pobreza y exclusión: el contexto socio-histórico, el carácter estático o dinámico, la extensión de sus efectos o la multidimensionalidad o no.

Una de las diferencias más generalizadas entre los distintos autores, ha sido el“reservar la palabra pobreza para referirnos preferentemente a las situaciones decarencia económica y material, mientras que para el uso de la expresión exclusión social se hace referencia a más bien un proceso de carácter estructural, que en el seno de las sociedades de abundancia termina por limitar sensiblemente el acceso a un considerable número de personas a una serie de bienes y oportunidades vitales fundamentales, hasta el punto de ponerse seriamente en entredicho su condición mismade ciudadanos.” (Cabrera, 2002:83).

Es decir, mientras la pobreza se restringe a una sola dimensión (carencia económica), la exclusión integra una pluralidad de dimensiones al contemplar aspectos laborales, económicos, sociales, culturales, políticos y de salud (Tezanos, 1999). La exclusión sociales, además de incorporar las situaciones clásicas de pobreza, incorpora otros aspectos como las condiciones laborales, el reconocimientos de la ciudadanía, los déficits formativos, las situaciones sociosanitarias más desatendidas o la inexistencia de redes de protección social y familiar (Subirats y Gomá, 2003; Subirats, 2006; López- Aranguren, 2005).

Otra diferencia aludida entre ambos conceptos se refiere al distinto carácter dinámico-estático. La pobreza se centra más en las carencias materiales y en las personas y colectivos marginados. La exclusión social incluye los procesos que generan esa situación en personas y colectivos, y de los factores y dinámicas que los acompañan en un contexto específico (Red Vega, 2000:598).

Asimismo, para Tezanos (1999.17), el concepto de pobreza “no explica procesos sociales precisos, niproporciona en principio un conocimiento profundo de la estructura social. Los pobres son vistos como una realidad estática, como algo que está ahí, en la sociedad, y cuya presencia incluso se justifica en ocasiones afirmando que siempre ha habido pobres yque siempre los habrá”.

Como resumen, para muchos teóricos sociales la distinción entre pobreza y exclusión social no es sólo una cuestión terminológica, a pesar de reconocerse en muchos casos el uso de exclusión social debido a la insuficiencia del término pobreza para explicar los procesos y situaciones de desventaja social en las sociedades actuales.

Así, parece que el concepto de pobreza resulta insuficiente ante los nuevos mecanismos generadores de desigualdad, siendo necesario ubicar la pobreza en un escenario máscomplejo. En este nuevo marco social el término “exclusión social puede ser máspreciso, ya que la exclusión social incluye colectivos que antes quedaban fuera de la pobreza.

4.1.1.- Otros conceptos relacionados.

4.1.1.1.- Inadaptación Social.

Es preciso dar una visión general de este término, ya que a lo largo del desarrollo teórico del trabajo se hace referencia en algunas ocasiones a él; se debe entender la inadaptación social como el proceso por el cual determinados comportamientos y pensamientos de las personas o grupos, se encuentran fuera de las normas socialmente aceptadas en ese momento.

Según la concepción teórica a la que nos remitamos, es entendida de una forma u otra. Desde la “perspectiva social”, señalana la sociedad como la principal causante de la inadaptación y la marginación, destacando en su incidencia la falta de recursos económicos, la falta de integraciónlaboral y la falta de inserción familiar y social. Las “teorías del aprendizaje social” resaltan la importancia de la observación e imitación de modelos inadaptados y el refuerzo de estos modelos.

Ayerbe Echebarria (2000) explica la inadaptación social en función de los siguientes mecanismos; es una realidad objetiva por la mirada de otro, que juzga lo que es correcto socialmente o no, el grupo juzga a través de la causalidadinterna” es así porque le educaron así”, sin asumir responsabilidades, a la vez que el inadaptado “las circunstancias me obligaron” y mediante el etiquetaje, conduce alindividuo a asumir el rol asignado como si de una profecía autocumplida se tratase.

Por otro lado debemos de tener presente, al igual que en la exclusión social, que la familia, la escuela y el trabajo determinan de forma significativa la socialización de la persona, y por tanto su adaptación o inadaptación social y su integración o exclusión social.

Muy relacionado además con el de desigualdad, el estudio de la pobreza parte de la desigualdad existente en la sociedad de referencia a través de la distribución de la renta. La relación pobreza y desigualdad subraya que la pobreza es un fenómeno social, enraizado en la estructura y dinámica social. La acción frente a la pobreza implica acciones dirigidas a los mecanismos sociales que producen desigualdad y generan exclusión (Renes, 1993).

Otro concepto cercano sería el de subclase, underclass o nueva pobreza. Se trata de grandes bolsas de pobreza en las grandes ciudades.

De este modo, se caracteriza por una segregación urbanística en guetos, de grupos sociales marginales, sobre todo raciales, y donde existe una elevada concentración de personas y de hogares desestructurados, así como de conductas delictivas (Laparra y Otros, 2007:7).

La relación del término infraclase con el de marginación parece clara; así, paraBauman (2000:104): “ la expresión clase marginada o subclase corresponde a unasociedad que ha dejado de ser integral, que renunció a incluir a todos sus integrantes”.

De esta forma, la clase marginada es una categoría que está por debajo de las clases, fuera de toda jerarquía, sin posibilidad si quiera de ser readmitida en la sociedad organizada.

La marginación indica discriminación en la integración, supone la exclusión de determinados individuos o grupos respecto a los ámbitos de poder e interacción social, que se consideran normalizados y más apreciados en el contexto social donde viven.

Entendida como lo contario a la normalización implica una cierta desviación respecto a las normas (Laparra, Gavira y Aguilar, 1997:17).

4.1.1.2.- Vulnerabilidad Social.

Se define el concepto como, a vulnerabilidad puede definirse como la capacidad disminuida de una persona o un grupo de personas para anticiparse, hacer frente y resistir a los efectos de un peligro natural o causado por la actividad humana, y para recuperarse de los mismos.

Es un concepto relativo y dinámico. La vulnerabilidad casi siempre se asocia con la pobreza, pero también son vulnerables las personas que viven en aislamiento, inseguridad e indefensión ante riesgos, traumas o presiones.

La exposición de las personas a riesgos varía en función de su grupo social, sexo, origen étnico u otra identidad, edad y otros factores. Por otra parte, la vulnerabilidad puede adoptar diferentes formas: la pobreza, p. ej., puede resultar en que las viviendas no puedan resistir a un terremoto o huracán, y la falta de preparación puede dar lugar a una respuesta más lenta al desastre, y con ello a más muertes o a un sufrimiento más prolongado.

La otra cara de la moneda es la capacidad, que puede describirse como los recursos de que disponen las personas, familias y comunidades para hacer frente a una amenaza o resistir a los efectos de un peligro.

Estos recursos pueden ser físicos o materiales, pero también pueden encontrarse en la forma en que está organizada una comunidad o en las aptitudes o atributos de las personas y/o las organizaciones de la misma.

4.2.- Familias con Menores en Riesgo Social.

Antes de pasar a profundizar en las características de las familias multiproblemáticas y de los menores en situación en riesgo social, queremos introducir a modo general, toda una serie de aspectos y reflexiones derivadas de una lectura exhaustiva con respecto a los sujetos de nuestra investigación.

Al hablar de menores en situación de riesgo social y familias multiproblemáticas puede resultar fácil girar la cabeza hacia determinados colectivos o etnias – gitanos, inmigrantes, pobres, excluidos, drogadictos, los sin techo…- Si bien algo de razón parece que hay, no podemos obviar la siguiente afirmación, los menores en situación de riesgo no son patrimonio de un colectivo concreto, sino más bien de familias con diferentes y múltiples problemáticas o dificultades (falta de recursos materiales, económicos, elevado nivel de estrés familiar, falta de estrategias de resolución de problemas por medios democráticos o respetuosos, violencia intrafamiliar, adicciones, estilos educativos inadecuados…), por lo que resulta fácil deducir en primer lugar que, cualquier familia puede estar en situación de riesgo, lo que nos obliga a diseñar programas orientados a la prevención, en segundo lugar, que siempre que hagamos referencia a una familia multiproblemática necesariamente tendremos que hablar de un menor en riesgo social, y por último, que cualquier menor forma parte de un sistema, detrás de un menor de riesgo hay una compleja interrelación de variables o sistemas que ejercen una influencia significativa sobre el propio menor, – la familia, la escuela, la pandilla, los vecinos, los Servicios Sociales – y todos ellos inmersos en una cultura, con unas coordenadas ideológicas, unas directrices económicas y unos patrones de actuación que contribuyen a que los problemas de desprotección se generen y se perpetúen. En suma, junto a un menor desprotegido, vemos que han fracasado otros sistemas que guardan entre sí y con el menor una compleja interacción, directa o indirecta, donde la parte más vulnerable es el menor, pero donde el menor es sólo la punta del iceberg…

seguir con la lectura se quereis,

https://eprints.ucm.es/38850/1/T37674.pdf

ESPACIOS Y TIEMPOS EN LAS VIOLENCIAS CONTEMPORÁNEAS

SPACES AND TIMES OF CONTEMPORARY VIOLENCE

Ignacio Mendiola*; José Ángel Brandariz**

*Universidad del País Vasco; **Universidad de A Coruña; ignacio.mendiola@ehu.eus; jabrandariz@yahoo.de

Palabras clave

Violencia Seguridad Orden

Keywords

Violence Security Order

Resumen

Este artículo presenta sucintamente un acercamiento a la violencia en tanto que rasgo constitutivo de lo social, de los ordenamientos que conguran los contextos en los que estamos ubicados. Esta premisa analítica es la que sirve igualmente para vertebrar las distintas aportaciones que componen este tema espacial en tor- no a la violencia; aportaciones que si bien abordan temáticas especícas, muy pre- sentes en los debates teóricos actuales en torno a lo político, comparten la centra- lidad epistémica que ha de atesorar el concepto de violencia en la re$exión sobre la producción y vivencia de lo social.

Abstract

%is paper provides a brief approach to violence as a constitutive feature of the social, that is, of the orderings that shape the contexts where we are positioned. %is analytical premise connects the di(erent papers that articulate this special is- sue on violence. Although the papers refer to several topics, quite present in the theoretical debates that take place nowadays in the analysis of the political, they share the epistemic importance conferred to the concept of violence in the re$ec- tion on the production and experience of the social.

Mendiola, Ignacio & Brandariz, José Ángel (2016). Espacios y tiempos en las violencias contemporáneas. Athenea Digital, 16(1), 3-8. h:p://dx.doi.org/10.5565/rev/athenea.1812

Hay un cierto discurso que ubica la violencia en los extremos, en el exceso, allí donde las formas de hacer y pensar que tejen cotidianidades se confrontan con episodios de ruptura que socavan una cierta normalidad social; en la violencia, desde ella, con ella, lo social se desborda, se precipita más allá de los cauces establecidos a través de los cuales se conguraba lo reconocido y lo reconocible: la violencia vendría entonces a quebrar la rutina, el sentido, la palabra. Hay dos cuestiones evidentes que inmediata- mente se suscitan si suscribimos esta aproximación. La primera remite a un modelo temporal que concibe la violencia en tanto que acontecimiento desgajado de la cotidia- nidad, una ruptura sesgada por un mayor o menor grado de espectacularidad; la se- gunda remite a un modelo geográco que desplaza la violencia a una exterioridad ale- jada de los procesos sociales a través de los cuales se estructuran los espacios que ha- bitamos, de tal modo que aquel o aquellos que desencadenan la violencia acaban remi- tiendo a una otredad alejada de los modelos sociales que reconocemos. En la violencia, podríamos concluir, está la huella de una ruptura proveniente de una exterioridad aje- na a nosotros.

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Espacios y tiempos en las violencias contemporáneas

No cabe ir muy lejos con este discurso a no ser que queramos reeditar plantea- mientos etnocéntricos subsumidos en lecturas teleológicas que ubican la violencia en aquellas formas de barbarie ajenas a la racionalidad moderna y a los ideales ilustrados que la empujan. Por ello, frente a esta conceptualización se podría trazar otra aproxi- mación diametralmente opuesta. Aquella que frente a la ruptura abrupta ahonda en la heterogeneidad temporal de la violencia, en sus sociogénesis, en los distintos momen- tos y ritmos mediante los que opera; aquella que frente a su supuesta exterioridad des- broza la espacialidad propia de la violencia, los diversos espacios en los que se gesta y su capacidad para afectar y reestructurar espacialidades que pueden estar más o me- nos alejadas. Aquella, en denitiva, que ubica la violencia como parte constitutiva de la amalgama de relaciones de poder que rigen el ordenamiento político de lo social. Y en este cambio de perspectiva se opera una trasformación radical: la violencia deja de ser vista como manifestación de lo irracional para pasar a ser parte integrante de unas racionalidades que producen mundo, con lo que es la racionalidad misma la que nece- sita ser pensada y expuesta.

Desde este prisma, la violencia pasa de estar acotada (en un lugar, en un tiempo, en una subjetividad) y muestra un rostro multiforme, dinámico, contingente, que está adherido a los engranajes constitutivos del ordenamiento de lo social; como lo político, está en el medio, en los intersticios que conectan espacios, subjetividades, materias, tecnologías, en la relación misma desde la cual se conforman los distintos contextos sociales. Ello nos lleva a una premisa epistemológica que deviene fundamental: la vio- lencia se declina siempre en plural, en su heterogeneidad inherente, en una performa- tividad que se despliega a través de sus vertientes normativas para determinar lo que debemos tomar como ley, en la fuerza de ley para imponerse como tal; en sus vertien- tes simbólicas que establecen relatos sobre espacios y subjetividades leídos en clave de inferioridad, de exclusión; en sus vertientes materiales que imponen daño y sufrimiento sobre los cuerpos y espacios alterando su conguración; en sus vertientes discursivasque vienen a congurar tramas de sentido a través de las cuales entender, sentir, el or- den de los acontecimientos, aquello que cotidianamente (nos) pasa. Vertientes que fun- cionan en paralelo, que se retroalimentan en la conformación de las formas de hacer y pensar que trazan los lindes por los que circulan los ordenamientos de lo social.

En esta amalgama nos situamos, esto es lo que interrogamos, lo que exponemos: la imposibilidad de entender la producción de lo social si la desgajamos de sus violen- cias constitutivas. Pero con un matiz; las violencias que aquí se interrogan se ubican en el núcleo mismo de una trama narrativa que se lee a sí misma en clave de progreso, de inclusión, de seguridad, podríamos decir incluso que se autodene desde la conten- ción de lo violento. Y es precisamente esta trama narrativa a la que aludíamos al inicio

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y de la que decíamos que operaba mediante la asunción de que la violencia parecía provenir siempre de un afuera (irracional) y de un momento excepcional (el aconteci- miento espectacular). La superación de esta concepción simplicada de la violencia nos confronta con una doble exigencia. La primera radica en el ejercicio analítico de ahondar en el régimen de verdad que reproduce esta trama narrativa con el n de des- montarlo, de evidenciar sus carencias, sus efectos; la segunda pretende evidenciar las violencias desplegadas en el ordenamiento de lo social, las violencias subsumidas en una cotidianidad estructural que opera con diferentes racionalidades, técnicas e inten- sidades en función de los espacios sobre los que se proyecta. La primera exigencia comporta reubicar discursivamente la problemática de la violencia; la segunda (nos) la muestra. En el ejercicio de repensarnos (desde) la violencia, estas dos exigencias se en- cuentran y trazan los contornos de un campo de análisis que creemos fértil y que es en donde se encuentran los artículos que aquí se presentan.

El origen de estos textos se sitúa en la celebración de un seminario los días 4 y 5 de mayo de 2015 en la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la Uni- versidad del País Vasco (EHU/UPV), bajo el título de Espacios y tiempos de las violen- cias contemporáneas, pensado para contribuir a esa tarea de repensar(nos) (desde) la violencia. En consonancia con la concepción radicalmente heterogénea de la violencia, el Seminario integró la mirada y la palabra de investigadoras que trabajan desde una pluralidad de marcos analíticos de las ciencias sociales. En la línea de la doble tarea de estudio antes mencionada, el Seminario procuró tanto desentrañar la trama narrativa que presenta ciertas violencias incardinadas en un marco de sentido de la seguridad cuanto poner de relieve las violencias cotidianas insertas en la constitución de lo so- cial. De acuerdo con la perspectiva compleja sobre la materia, por lo demás, el Semina- rio se orientó a examinar las vertientes normativas y materiales, pero también simbóli- cas y discursivas, de las violencias contemporáneas. No en vano, ningún debate en la materia puede perder de vista que pocos términos y nociones están hoy sometidos a una sobredeterminación semiótica y retórica tan densa como la que se proyecta sobre el concepto de violencia.

En tales marcos, el Seminario dio lugar a un intenso debate entre diferentes, que se extendió más allá de los dos días de su celebración. El resultado de esa discusión se plasma en los cinco textos que se incluyen en este cuaderno, que constituyen versio- nes reelaboradas de las ponencias presentadas y debatidas por sus autores en el marco del Seminario organizado en Leioa.

El primero de los textos es una contribución de Mark Neocleous (Brunel Univer- sity, Reino Unido), titulado La lógica de la pacicación: guerra-policía-acumulación, en el que el investigador británico incide en algunas de las principales preocupaciones

Ignacio Mendiola; José Ángel Brandariz

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Espacios y tiempos en las violencias contemporáneas

que han connotado su trabajo más reciente (Neocleous, 2011; 2014). En su trabajo, Ne- ocleous recorre un conjunto de textos básicos de táctica militar y de redenición delwarfare, fundamentalmente de los siglos XIX y XX, para aproximarse al concepto depacicación. De este modo, y enfatizando la frecuente interrelación entre empresa béli- ca y poder policial a lo largo de la Modernidad, pone de relieve la naturaleza ineludi- blemente productiva, esto es, normante y creadora de un orden institucional y social, de todo ejercicio de violencia estatal. Esa vertiente material, al tiempo que discursiva, se evidencia mediante la orientación teleológica de la violencia hacia la seguridad, fa- cilitada por su emparejamiento con la función de pacicación. Del mismo modo, el tra- bajo de Neocleous lee la violencia estatal creadora en clave de producción de una eco- nomía política y una ordenación capitalista, y pone de relieve la genealogía colonial de las relaciones de poder conformadas en el contexto occidental.

En un lugar no muy distante en términos epistémicos se sitúa la perspectiva desa- rrollada en el artículo de Iñaki Rivera Beiras (Universitat de Barcelona), titulado Hacia una Criminología crítica global. El investigador de Barcelona desentraña en su texto al- gunas claves analíticas para repensar críticamente una disciplina como la Criminolo- gía, que se ha constituido ubicando en el núcleo de su objeto el estudio de las violen- cias. Partiendo de una tradición sólidamente agnóstica en relación con la consolida- ción de los saberes criminológicos como ciencia académica y pragmática, el trabajo de Rivera Beiras contribuye a reconstruir una criminología crítica contemporánea me- diante su interrelación con una perspectiva global sobre las violencias estatales o, di- cho de forma más precisa, estatal-corporativas. Para ello, el texto desgrana las poten- cialidades heurísticas de tres marcos analíticos: los análisis sobre la violencia estructu- ral, la construcción de la categoría conceptual y política de la memoria colectiva y los debates emergentes sobre la noción de daño social como objeto de estudio idóneo de lo que comúnmente se conoce como criminología (Rivera Beiras, 2014). Mediante la inte- rrelación de esas literaturas, el artículo de Rivera Beiras sugiere líneas de encuadra- miento de una criminología crítica global que sea capaz de poner de relieve los códigos narrativos de las violencias que se cobijan bajo los mantras de la seguridad.

Ese mismo tipo de prácticas y retóricas discursivas es analizado por el trabajo de Sergio García García (Universidad Complutense) y Débora Ávila Cantos (Universidad Complutense), titulado La prevención banal de la inseguridad como modo de gobierno: una mirada desde Madrid. El artículo de los dos investigadores, a través de un estudio de caso con una sólida mirada etnográca, indaga cómo las epistemes, narrativas y prácticas de la seguridad, en tanto que formas de canalización (y legitimación) de la violencia estatal, producen modos de ordenación de lo social. Más en concreto, el texto de García García y Ávila Cantos examina la innovación que ha supuesto en el caso de

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Madrid el despliegue de formas de gobierno de la (in)seguridad de progenie marcada- mente neoliberal, que han transformado matrices de sentido de la vida colectiva en la ciudad. El texto recorre, de este modo, la sedimentación en el campo de las políticas policiales de los cálculos economicistas de costes y benecios, la organización plani- cada de la selectividad -territorial y personal- de las intervenciones coactivas, las prác- ticas de gestión de riesgos o las racionalidades de management de la prevención de la inseguridad (Ávila y García, 2015). Todo ello permite a García García y Ávila Cantos mapear los contornos de un nuevo gobierno de lo social a través de la prevención en materia securitaria, expresión contemporánea de la productividad de la coerción insti- tucional.

En las coordenadas de la productividad de la violencia, pero también de su carác- ter constitutivo de las relaciones de poder y de su compleja relación con la excepciona- lidad, se enmarca el artículo de Ignacio Mendiola Gonzalo (Universidad del País Vas- co), titulado El dispositivo de la captura: espacios y cuerpos bajo el signo de la excepcio- nalidad. El texto sigue preocupaciones previas de análisis del autor (Mendiola Gonzalo, 2014), que le han llevado a indagar las formas en las que la violencia compele a los su – jetos a habitar lo inhabitable. En el trabajo, Mendiola Gonzalo se aproxima en particu- lar al sentido de la metáfora cinegética del poder como acto de captura, esto es, de or- denamiento de lo social mediante la apropiación de espacios y cuerpos, a la que recu- rre una pluralidad de literaturas. Para ello, el autor, que hace dialogar productivamente un conjunto de textos heterogéneos y sugiere una cartografía actual de los dispositivos de captura, contribuye a una relectura de las relaciones entre violencia (ante todo, ins- titucional), seguridad y derecho. Igualmente, el artículo re$exiona sobre las diferentes líneas de interpretación de la noción de biopolítica, así como de los límites exegéticos de conceptos básicos del pensamiento agambeniano, como bando, campo o excepción.

Algunos de los elementos de análisis desarrollados en este texto se retoman en el artículo de Antonio Gómez Villar (Universitat Pompeu Fabra), titulado El abandono: el lugar (des)habitado por las vidas precarias. El artículo se estructura, en línea de princi- pio, como un diálogo entre tres autores claves del pensamiento (post-)operaísta (Paolo Virno, Franco Berardi, Bifo, y Antonio Negri), que tanto ha contribuido al análisis de las formas actuales de subjetivación articuladas en torno al trabajo vivo y de las gra- máticas económicas, pero sobre todo políticas, del postfordismo. Sin perjuicio de ello, el artículo de Gómez Villar contribuye también a interpretar nociones básicas para pensar en tiempo presente las violencias, en gran medida ya mencionadas, como los de inhabitable, captura o precariedad (como exceso subjetivo). La recurrente producción de precariedad asociada al decurso del neoliberalismo es leída mediante la implemen- tación de toda una serie de lógicas de exclusión inclusivas por medio de las cuales se

Ignacio Mendiola; José Ángel Brandariz

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Espacios y tiempos en las violencias contemporáneas

redene la ubicación de los sujetos en un régimen cambiante de las nociones de em- pleo y trabajo; esta ubicación se tematiza a modo de una captura -donde el texto evi- dencia su ligazón con la abigarrada cuestión de la violencia- en la que la precariedad resultante viene a articular tecnologías de gobierno que quiebran la posibilidad de ge- nerar procesos en común. A mayor abundamiento, el trabajo conversa con otros textos del cuaderno (señaladamente, con el de Mendiola Gonzalo), en la medida en que re$e- xiona sobre las diversas lecturas de la noción de biopolítica, desarrollando la interpre- tación menos soberana consonante con los autores post-operaístas.

En síntesis, los diversos artículos del cuaderno, del mismo modo que el Seminario que los precedió, pretenden abrir –o reforzar- marcos exegéticos para una mirada compleja sobre la(s) violencia(s), que la(s) entienda(n) en su heterogeneidad, en su co- extensividad con las relaciones de poder, en su innegable capacidad productiva, orde- nadora, performativa, así como en su inmanencia, en tanto que la violencia no remite a sujetos, lugares o tiempos otros. Los textos pretenden, a mayor abundamiento, desve- lar los diversos vectores discursivos, simbólicos, materiales y normativos que se encar- nan en la noción de violencia. El cuaderno recorre, en n, los marcos de sentido que permiten que la violencia se incardine y legitime en las retóricas de la seguridad.

Referencias

Ávila, Debora & García, Sergio (Eds.) (2015). Enclaves de riesgo. Gobierno neoliberal, desigualdad y control social. Madrid: Tracantes de Sueños.

Mendiola, Ignacio (2014). Habitar lo inhabitable. La práctica político-punitiva de la tortura. Barcelona: Bellaterra.

Neocleous, Mark (2011). Security as Pacication. En Neocleous Mark & Rigakos George S. (Eds.), Anti-Security (pp. 23-56). O:awa: Red Qill Books.

Neocleous, Mark (2014). War Power, Police Power. Edimburgo: Edinburgh University Press.

Rivera Beiras, Iñaki (Ed.) (2014), Delitos de los Estados, de los Mercados. Debates en Criminología Crítica y Sociología jurídico penal. Barcelona: Anthropos.

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De menores inmigrantes en protección a jóvenes extranjeros en prisión

Elisa García España

Durante los primeros años del 2000 los medios de comunicación prestaron especial atención a la realidad de los menores marroquíes que inmigraban solos. Fueron unos años de auge de este fenómeno tanto desde el punto de vista cuantitativo -por la cantidad de menores que llegaron en estas condiciones-, como por los estudios jurídicos y sociales que proliferaron entonces, dando a conocer esta realidad y alertando de los riesgos de exclusión de estos menores si el sistema de protección y la política de extranjería no se hacían cargo de la situación de forma adecuada y conforme a los derechos del menor. Una década después nos encontramos con jóvenes marroquíes en prisión que inmigraron a España solos siendo menores de edad y que fueron tutelados por un sistema de protección español. Con este trabajo se pretende visibilizar la realidad de los menores inmigrantes que llegan a prisión, conocer sus trayectorias de vida…

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Un hombre triste, muy triste.

mariaesedia

Había una vez un muchacho que vivía en una casa grande sobre una colina. Un día el joven le dijo a Dios: He estado pensando y ya sé qué quiero para mí cuando sea mayor. ¿Qué es lo que deseas? – le preguntó Dios. Quiero vivir en una mansión y tener dos perros San Bernardo. Deseo casarme con una mujer alta, muy hermosa y buena, que tenga una larga cabellera negra y ojos azules, que toque la guitarra y cante con voz alta y clara. Quiero tres hijos varones, fuertes, para jugar con ellos al fútbol. Uno será un gran científico, otro será político y el menor un atleta profesional. Quiero ser un aventurero que surque los vastos océanos, que escale altas montañas y que rescate personas. Y quiero conducir un Ferrari rojo y nunca tener que limpiar y ordenar mi casa. Es un sueño agradable – respondió Dios –…

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